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Revista el Federal - Sociedad - nota

Formosa: Se recibió el primer enfermero universitario de la etnia Pilagá

Cornelio García es el primer integrante de la etnia Pilagá en recibirse en la carrera de Enfermería Universitaria. Oriundo de la localidad Rincón Bomba, Formosa, piensa retornar a su pueblo para ayudar a su gente.

En Formosa, más de 20.000 niños y jóvenes de diferentes etnias cursan distintos niveles y modalidades del sistema educativo, hay 200 estudiantes universitarios y unos 600 estudiantes en los diferentes Institutos de Formación Docente y Técnica provinciales.

Ahora, acaba de recibirse en la Universidad Nacional de Formosa (UNaF), Cornelio García, el primer joven de la etnia Pilagá, en la carrera de Enfermería Universitaria, adonde llegó hace cuatro años con el sueño de estudiar y poder recibirse de enfermero “para poder volver a trabajar en el hospital local y ayudar a mi gente”.

La vida universitaria de Cornelio se inició en 2015, en la UNaF, luego de cursar sus estudios en la Escuela Provincial de Educación Primaria número 448, y continuó la secundaria en el Anexo II del Centro de Educación Secundaria número 7, ambos en su misma comunidad, Rincón Bomba.

Su familia está compuesta por su padre, Agustín, ya jubilado; su mamá, Gregoria; su hermano mayor, Nelson de 27 años; Renato, de 23 años, que trabaja en Salta y su hermana menor Ema, quien ya terminó la secundaria y se propone estudiar la carrera de Seguridad e Higiene.

“Cuando terminé mis estudios me vine directamente a Formosa con la idea de estudiar enfermería. Pretendía empezar y terminar una carrera universitaria, algo que muchas veces se nos dificulta por las distancias (a los centros de estudio) y por temas económicos”, aseguró Cornelio. También recordó que cuando llegó, en 2015, “me costaba mucho socializar, no hablaba con nadie. Para mí la Facultad era algo desconocido, no sabía con quién hablar, llegué y estaba perdido, pero logré romper esa barrera, empecé a hablar con mis compañeros, pedir apuntes formar grupos de estudios… me costó pero lo logré”.

En esa misma línea contó que perdió un año en la Facultad por su situación económica: “mis padres no podían ayudarme; mi meta era siempre la de recibirme, así que busqué y conseguí cortar el pasto en el edifico de una cooperativa. Hacía también otras cosas y así pude salir adelante y terminar mi carrera”.