Bajo el lema “Arte en las Fábricas. Espacio de Cultura y Trabajo”, este domingo 1 de Mayo quedó inaugurado el primer centro cultural que funciona dentro de un parque industrial, en este caso, en el de Pilar, el más grande de latinoamérica. Su creador, Alejandro Marmo -autor de los murales de Evita y el Padre Mugica en la Avenida 9 de julio- busca unir el hecho artístico en el mundo fabril.

Con su imponente “Galaxia” como ícono -una megaescultura de 10 metros de altura que remite a la constelación de la producción industrial- el centro cultural está ubicado en la intersección de las calles Quirno Acosta y Río Grande, a metros de la colectora de Panamericana, ramal Pilar km 61.

El lugar funcionará como un espacio abierto recreativo para propiciar la participación colectiva. Las obras de arte resultantes, todas ellas destinadas al espacio público, serán construidas con material de descarte y rezago fabril del mismo Parque Industrial, en una relación de colaboración mutua.

Talleres participativos, actividades culturales abiertas, charlas, presentaciones de libros y espacios para los que tengan una inquietud artística puedan desarrollarla, serán su dinámica cotidiana. También se organizarán jornadas especiales para articular el diálogo y fortalecer vínculos entre trabajadores y empresarios, a través del arte.

Apuntamos, junto a un equipo de trabajo, a diseñar la Primer Bienal de Arte Moderno en un Parque Industrial, fomentando el tránsito cultural y turístico en una constelación industrial” comenta el artista. “El propósito del Centro Cultural es fomentar un clima creativo en el espacio de trabajo, configurando un encuentro entre lo recreativo y lo productivo, además de impulsar en el trabajador una estética de la esperanza para construir ideas”.

Luis Alberto Romero hasta el 2005 fue un obrero que trabajaba en una fábrica metalúrgica, lo conoció a Alejandro Marmo y comprendió que el hierro y los materiales de deshecho podrían tener vida propia. Se hizo escultor sin saber, y hoy lo ayuda a Marmo en su trabajo, además él mismo participó de la inuguración del centro cultural el domingo. El suyo es un ejemplo de cómo el arte y la fábrica se relacionan.

“Hoy voy en colectivo y si veo un monumento en una plaza, trato de ver en qué plano se basó el artista. Son cosas que antes no sabía y de a poco voy aprendiendo. El arte era algo que me parecía inalcanzable. Pero con los proyectos de Alejandro empecé a ver otras cosas y a descubrir que no hace falta ser adinerado o tener muchos estudios para hacer una obra de arte”, remarcó.

El Centro Cultural “Arte en las Fábricas” está inspirado en el universo de la industria y su espíritu, el mismo que guia la obra de Marmo, se apoya en la unión de éste con los universos del arte y la producción. Toma su nombre de un proyecto iniciado por el escultor a mediados de la década del ’90, en plena crisis social y cultural argentina, cuando las fábricas cerraban y sus trabajadores quedaban excluídos del sistema laboral.

La meta del mismo fue instalar el concepto de integración a través del arte como metáfora del desarrollo cultural e industrial: obreros desempleados y sectores excluídos de la sociedad rescatan el rezago fabril para transformarlo en esculturas. Esas obras son emplazadas en espacios públicos como una manifestación de la importancia de la industria en el país, la estética fabril y la responsabilidad social de los empresarios. El proyecto es extrapolado a distintos países de América Latina, Europa y Asia.

Alejandro Marmo es el autor de los murales de Evita, el Padre Mugica y Arturo Jauretche en la 9 de Julio, nace en Caseros (Provincia de Buenos Aires) el 19 de Febrero de 1971. Hijo de inmigrantes, padre italiano y madre griega, se inicia en la plástica en sus primeros años de vida, jugando con el material descartado del taller de herrería de su padre, para transformarla en una carrera de conocimiento e investigación autodidacta.

En 2011 se inauguran los murales de “Evita, mujer del Bicentenario” en el Ministerio de Acción Social y “El Cristo Obrero de los Trabajadores” en Villa Soldati, entre otros. En 2014 se inauguran los monumentos al Padre Mugica y el pensador Arturo Jauretche en la Av. 9 de Julio e instala dos esculturas, el Cristo Obrero y la Virgen de Luján en los jardines de los Museos Vaticanos, que han sido bendecidas por el Papa Francisco.

Romero, el artista obrero, acaso sea el ejemplo más claro de cómo un camino al parecer predestinado a marcar una tarjeta, agotarse en una enfrascadora jornada y llegar tarde a su hogar, puede cambiarse por el arte. “Siempre les comento a mis hijos y nietos mis experiencias con el arte porque son mis alegrías. Mi hijo Nahuel, de 19 años, también hace esculturas chiquitas y verlo en ese camino me alienta”, remarcó Romero, aunque dejó en claro que el arte “no se trata de pegar dos fierros y nada más”, porque están incluidos “los sentimientos y muchos otros factores más”.

“Vivo en Lanús y levantarme todos los días a las cuatro de la mañana para ir a trabajar a Pilar es un gusto, porque soy feliz con lo que hago. Es parte de la decisión que tomé por el arte”

Galaxia, la obra de Alejandro que marca la entrada al Centro Cultural:

DÓNDE QUEDA?