Los restos pertenecen a un dinosaurio todavía desconocido, que habitó hace unos 100 millones de años, 10 millones de años antes que otros representantes del tipo Titanosaurus, escribe el geólogo Gonzalez Rigas en la revista ‘Scientific Reports‘.

El dinosaurio primeramente fue catalogado entre los “Notocolossus gonzalezparejasi”, unos dinosaurios que habitaron el territorio de la Patagonia durante el periodo cretáceo, unos 86 millones de años atrás. Tenían un cuello muy largo que les permitía encontrar comida sobre la tierra y entre las cimas de árboles, mientras que una cola de longitud semejante los protegía de los enemigos. Sin embargo, los científicos creen que su hallazgo pertenece a otro tipo de dinosaurios, porque vivió mucho antes.  

Este descubrimiento es de gran importancia, porque aclara cómo esas criaturas gigantescas se movían por la tierra. Sus enormes vértebras, de unos 15 centímetros en el corte transversal, estaban llenas de aire. Así que los huesos eran fuertes pero ligeros, lo que permitía a los dinosaurios moverse con seguridad. 

Bernardo Gonzáles Riga explicó sobre el hallazgo: “En Nueva York están montando una réplica de un dinosaurio que encontraron en la Patagonia, el cual todavía no tiene nombre y cuyo datos de tamaño aún no han sido publicados. En contraste, lo que nosotros estamos por dar a conocer es un dinosaurio que ya tiene nombre, ya tiene sus datos y que está entre los más grandes del mundo, un Notocolossus. Este fue hallado en el sur de la provincia de Mendoza. Yo fui el director de la excavación, un trabajo que hemos hecho con un colega norteamericano y tres paleontólogos argentinos”.