En los sitios en donde se están construyendo las dos represas en la provincia de Santa Cruz, han hallado restos arqueológicos de lugares sagrados que la comunidad mapuche espera que puedan conservan y que exigen, sean respetados.  “Son lugares en lo que se encuentran parapetos, en muchos casos fogones, que corresponden a cuatro mil a diez mil años de antigüedad, y corresponde a cazadores recolectores”, declaró Carla García Almazán, directora de Conservación y Patrimonio de esta provincia patagónica.

En una entrevista por radio LU12, Almazán manifestó: “La riqueza del registro arqueológico observado habla de la importancia de la realización de tareas de investigación y rescate del mismo previo a cualquier tarea que implique remoción de sedimentos o su pérdida”. La funcionaria advirtió que existe un estudio de impacto ambiental, que tiene acceso el gobierno nacional, que daba cuenta de la posibilidad de hallar sitios sagrados, como “Chenques” en los sitios en donde las máquinas están excavando y removiendo tierra vírgen.

“Ésta es información crucial para comprender las estrategias utilizadas por las poblaciones humanas en el pasado y debería ser obtenida previa a tareas que impliquen su pérdida. Siendo el patrimonio arqueológico un bien único y no renovable, cuya propiedad pertenece al conjunto de la sociedad. Siempre se ha trabajado con un gran respeto con las comunidades sobre todo con respecto a los chenques. Cada hallazgo vinculado a este tema se da aviso a esas comunidades y se decide en conjunto”, explicó Almazán.

Las comunidades mapuches de la zona exigen que se les consulte sobre el plan de obras que el gobierno pretende hacer a orillas del río Santa Cruz. El lonko del Lof Fem Mapu, comentó al respecto: “Es grave porque no se hizo con el consentimiento de las comunidades. No se cumple con la Ley 169. No se está cumpliendo con el respeto hacia los pueblos originarios. Primero se debió hablar con las comunidades”, explicó al diario La Izquierda.

La Barrancosa y Cóndor Cliff son las dos represas que se comienzan a construirse, ambas deberán desviar las aguas del río Santa Cruz, y remover millones de toneladas de roca y tierra. El lonko exige que en las obras halla un veedor mapuche que esté al tanto del desarrollo de las mismas y que pueda estar en el territorio, velando por el respeto de sus ancestros.