El hombre encarna el único caso de un funcionario que empieza hablando del gobierno anterior que, créase o no, fue durante años su adversario político. “Cuando todo se privatizaba en el país, Trenque Lauquen estatizó todo: por eso el “Gordo” fue un intendente de avanzada. Y nosotros mantenemos esa política de tener todo municipalizado, el agua, las cloacas, la recolección de residuos, la salud. Entre el 28 y el 30 por ciento de nuestro presupuesto lo volcamos a la salud. En 2010 atendimos 140 mil consultas, un promedio de 400 por día, en una ciudad con 43 mil habitantes. Tenemos que darle a la gente de Trenque Lauquen un sistema de salud de excelencia”, dice Raúl Feito, que elige empezar hablando de Jorge “Gordo” Barracchia, intendente al cual reeemplazó tras su fallecimiento hace unos meses, antes de la gestión que lo tendrá el 23 de octubre peleando por cuatro años más de intendencia tras ganarse el derecho en las elecciones primarias.
-Ahora que el Estado Nacional es fuerte y tiene una política estatizadora necesaria tras el fracaso en que cayó la mayoría de las privatizaciones, ¿no se siente menos solo en Trenque Lauquen? 
-Lo que falló en las privatizaciones fueron los controles y las condiciones en que se hicieron. En Trenque Lauquen tenemos un plan de vivienda que prevé tener, para diciembre, 1.000 casas, pero no podemos darles gas a esos habitantes porque la empresa, Camuzzi Gas Pampeana, no nos da la factibilidad. Eso es porque están mal hechas las concesiones, porque esa empresa lo único que hace es distribuir el gas, pero no hace ninguna inversión. Ahora, con fondos de la provincia de Buenos Aires -una empresa mixta llamada Bagsa- vamos a tener un gasoducto de 50 kilómetros en cuatro años. Los primeros 12,5 kilómetros cuestan 14 millones de pesos y le van a permitir a Pellegrini, Guaminí, Trenque Lauquen y Tres Lomas, 2.460 nuevas conexiones. Y Camuzzi no pone absolutamente nada. Siempre tuvimos intendentes radicales, en disonancia con el gobierno nacional. Pero desde 2008 hasta la fecha estamos en concordancia con los gobiernos nacionales y provinciales que continuamente nos apoyan en todo lo que hacemos: en lo técnico, en lo financiero. Ahora estamos planeando una obra de agua corriente, aunque tenemos el 98 por ciento de la zona urbana con agua. Con fondos de la provincia de Buenos Aires vamos a hacer una obra para darle agua potable a toda la ciudad. Ese es un problema: La Serenísima consume un millón de litros de agua por día, lo que consumirían 100 mil personas. Y es una empresa que necesita más agua y de calidad, pero en verano se complica la provisión de agua. Tenemos la ventaja de no tener arsénico, a pesar de que en otros distritos de alrededor sí tienen ese problema. Lo que sí tenemos es un problema de salinidad en el agua, que no produce daño, pero no tiene buen gusto. Y no podemos cortar el agua porque le cortamos la producción y es una empresa que se instaló con el compromiso del municipio de darle agua, que hoy tratan por ósmosis inversa. Pero no podemos cerrar una empresa. Vamos a tratar de dar provisión de agua que sea apta para la industria, pero que no nos deje sin agua a los habitantes.  
-¿Qué proyecto de obras tienen para solucionar semejante problema?
-No tenemos el río cerca, pero ahora la Universidad Nacional de La Plata está haciendo un estudio (a partir de una idea que empezó la Universidad Tecnológica Nacional) para que podamos traer el agua desde el río Paraná, pero hay más de 400 kilómetros, con el problema de que partimos de cero y tenemos que subir hasta los 92 metros. Esa es la solución definitiva para toda esta región, pero es una obra monumental que lleva años e implica un costo de, aproximadamente, mil millones de dólares.

Trenque verde

Feito tiene mucho para contar, pero espera las preguntas. La entrevista cambia de escenario. El mismo nos conduce a la planta recicladora de residuos inorgánicos, donde la municipalidad clasifica los residuos, los dona a instituciones o los vende de acuerdo con los pedidos que recibe. En el mismo predio de las afueras de esta ciudad distante a 450 kilómetros de Buenos Aires, tienen un vivero y una huerta que alimenta con el compost que surge de los residuos orgánicos. A la par, tratan en piletas los desagües cloacales. Pero todo empieza a quedarle chico a Trenque Lauquen. “Tenemos que hacer otra”, dice Feito. Es que el distrito disparó su crecimiento en la última década. “Calculamos que en 20 años se duplicará la población. Por eso hay que solucionar los problemas de coyuntura, pero también pensar en el futuro.” Con algunos de los residuos hizo un anfiteatro y con otros harán las tribunas de los clubes locales. A las pilas alcalinas las compacta en bloques de cemento para evitar la contaminación. Tiene dos hornos para incinerar residuos patogénicos. “Queremos evitar la contaminación y, al mismo tiempo, generar un ingreso para el municipio”.

Techo para todos

En 2007, como legislador, Feito impulsó una ordenanza polémica. “Como en Trenque Lauquen el valor de la tierra es altísimo, decidimos intervenir en el mercado inmobiliario. Para cualquier ciudadano llegar a tener un terreno es muy complicado. Hicimos una ordenanza que implica una taza de contribución por mejora. O sea que en todos los nuevos loteos, el 12 por ciento de los terrenos que surjan de los mismos pasan a ser propiedad del estado. El concepto es que el valor de la tierra no está dado sólo por el sacrificio de los titulares sino también como consecuencia del conjunto de la sociedad trenquelauquense. Es una manera de devolverle al pueblo el beneficio que obtienen estando acá”, dice Feito.    
Por programas nacionales y provinciales entregó 623 casas. Lo novedoso es que el municipio trabaja un sistema de círculo cerrado para quienes se quedan fuera de los sistemas sociales de vivienda por tener un ingreso alto y tampoco califican para acceder a un crédito en un banco. Así, llevan 110 casas entregadas y tienen 130 en construcción, financiadas en 120 cuotas de 1.000 pesos, con el terreno vendido en 48.000 pesos pagadero en 30 cuotas. “Llegamos a eso a partir de un trabajo que hicimos con los gremios. Se anotaron 131 familias y les vamos a hacer las casas a todos. Lo que sí necesitamos son viviendas sociales, calculamos que unas 2.500, que deberían ser financiadas por Nación a 280 pesos por mes, porque el municipio no puede afrontar esa financiación.” Esa explosión demográfica le hizo pensar a futuro. “Vamos a construir una nueva ciudad de 200 hectáreas. Tendrá seguridad, salud y educación propias en un diseño que encargamos a la UNLP. Vamos a urbanizar 660 hectáreas, con el trazado original de la ciudad, o sea, avenidas cada cuatro cuadras. Esa es una idea que nació en 2007 del ex intendente Barracchia.”