La Pampa necesita y reclama la devolución de su río. Un grupo de 30 kayakistas hicieron una remada para pedir por la vuelta del río que nace en Mendoza y que allí fue modificado hace décadas para hacer un embalse, dejando sin cauce a La Pampa. Esto ocasionó la desertificación del noroeste provincial, provocando el éxodo de familias que debieron dejar sus pueblos para continuar sus vidas en otros lugares más húmedos.

“La iniciativa surgió de un grupo de personas que practican remo activamente y querían hacer una actividad en el Atuel, donde ahora tenemos agua de reúso, no del río, como nos corresponde“, sostuvo a la prensa el secretario de Recursos Hídricos provincial, Javier Schlegel. Los kayakistas pampeanos para hacer esta actividad deben remontar río arriba, cuando deberían poder hacer este deporte en su tierra. En Mendoza esta actividad es un importante atractivo turístico, algo que no puede ofrecer La Pampa, por no contar con cauce, retenido por la primera provincia.

El agua que está ingresando nos permitió organizar una actividad que en Mendoza se practica en forma recreativa y turística, y nosotros la replicamos en nuestro río Atuel, por el que seguimos reclamando un caudal continuo y constante, y no agua de reúso. Con esto le demostramos a la provincia de Mendoza que podemos usar el agua del Atuel para el desarrollo de La Pampa, con diversas actividades recreativas y productivas a través del riego. Fue un momento fuerte y emotivo”, detalló Schlegel.

La remada se llevó a cabo en un tramo de 45 kilómetros desde el Puente “El Vinchuqero” hasta Las Punillas. El conflicto entre La Pampa y Mendoza por el Atuel data de por lo menos el año 1947, cuando se inauguró el embalse “El Nihuil” en el Departamento San Rafael, al sur de Mendoza. Esto fue determinante porque se modificó para siempre el curso del rio Atuel con respecto a La Pampa. La justicia desde entonces busca hallar una salida a este problema que ha llevado a enemistar a dos provincias limítrofes. En el año 1987 la Corte Suprema estableció el carácter “interprovincial” del río. Mendoza no reconoce esto. En 2014, La Pampa la demandó por daño ambiental e incumplimiento de este fallo. En junio de este año, ambas provincias tuvieron una audiencia pública, avalada por la Corte en donde mostraron nuevamente sus diferencias.

La última palabra la tendrá la Corte. Para La Pampa el manejo unilateral del río Atuel ha significado una notable alternación de su ecosistema y un deterioro de su biodiversidad.