El Hospital Español de San Rafael (Mendoza) cumplió con la voluntad de una pareja de mapuches que tuvieron su hijo allí al entregarles la placenta de su niño recién nacido. Según los ritos sagrados y ancestrales de los mapuches, la placenta es como “un hermano” del niño que ha venido al mundo y en esa condición se debe enterrar y sobre ella plantar un árbol.

“Milenariamente la cosmovisión mapuche entiende que le tenemos que devolver a la tierra hasta nuestras propias pertenencias”, comentó a la prensa el abuelo del pequeño y padre de la mujer que dió a luz, Ángel Napoleón, o Nehuel Mapuleo, como es su nombre originario. Es lonko de la comunidad a la que pertenecen los flamantes padres y refiriéndose a los rituales ancestrales, explica que para los mapuches la placenta no es un desecho a “algo descartable” sino todo lo contrario, resultó fundamental para que el niño que ha nacido pudiera desarrollarse en el vientre de la madre, forma parte de la vida del niño para siempre.

Nehuel agradeció la atención con la que fueron tratados en el Hospital. Es muy poco usual en nuestro país que una institución sanitaria se preste para realizar esta clase de acciones, esto marco un buen antecedente. “Nos trataron con mucho respeto y cariño, y mi hija pudo dar a luz, a lo mapuche, prácticamente caminando y no tuvo los dolores característicos de un parto. Además estuvo acompañada de dos mujeres sabias de espirito ancestral que la acompañaron desde la parte espiritual”, detalló el abuelo, manifestando un especial agradecimiento a los responsables del hospital quienes intervinieron en el parto, los Drs. Federico Simone y Alejandro García Heras.

“Mi hija se ha educado toda la vida con esta cultura y con su compañero quisieron acceder a esta obligación espiritual para nosotros que en lengua española se lo denomina ritual, de enterrar la placenta que es como el hermano del niño, porque lo envuelve, lo protege, lo alimenta durante 9 meses, y sobre ella plantar un árbol para que siga teniendo vida”, contó Nehuel. El niño recibió el nombre de Benjamín y tendrá su nombre mapuche cuando se le “vea la personalidad”.

Los padres, la familia, conocidos de ambos y sabios asistieron al ritual de enterrar la placenta y plantar un árbol de chañar. Este sitio será sagrado para toda la vida del niño, que podrá ir para sentir la energía de la vida y fortalecerse. Su existencia echará raíces en la tierra.