Texto: Leandro Vesco / Fotos: Juan Carlos Casas

Esto sucede en el sur de la Provincia de Buenos Aires. Cuenta la leyenda que en el hotel hay magia. Un pedazo de Marruecos convive en el living, en los grandes ventanales que muestran el mar azul, hay sofás, mesas y rincones en donde es posible hallar la unión de varios mundos, cada habitación tiene vista al mar, el vidrio es el elemento en común. “Acá recuperas tu alma”, nos dice Laura Schulze, anfitriona y demiurga de este hechizo al que es difícil escapar. Aromas de oriente, lujos y la arena. El Hotel Punta Desnudez en Orense es un puente invisible entre el mar, la soledad y un secreto en donde sobrevuela la mítica figura de su creadora, Ana Ben Amat.

“Aca sentís a tu corazón, sólo tenés que sentarte y mirar el mar, en silencio, y lo sentis”, nos comenta Laura mientras su pequeño pero eficiente equipo de servidores nos trae toda clase de delicias, atrás el murmullo del mar es la única música que se oye, una sinfonía animosa, confortable, grata. A veces el propio mar cambia de tono. Otras, se percibe un vacío, luego, el viento que hace vibrar al hotel, que perece tener vida. Hay ruidos y sombras que se oyen y se ven, tan naturales como la inmensidad que acá es finita, es alcanzable y se puede sentir al caminar por la costa donde a lo lejos se ven pequeñas luces, barcos que navegan por el fin del mundo.

El hotel tiene doce habitaciones y departamentos decorados con obras de Ana y elementos exóticos traídos de regiones del mundo inhóspitas. Está abierto todo el año. La comodidad de cada habitación es un territorio que se conecta con el alma, suntuosos, los ambientes derivan a una visión generosa y atrayente del mar. Mucha gente viene a reencontrarse, a hallar el ser que ha perdido en la gran ciudad. Sin dudas que el espacio más majestuoso es el living y el comedor, cuando cae el sol las luces del hotel son la única presencia de humanidad en la desolada playa. Náufragos en tierra elegida y emancipada de contaminaciones, Laura nos cuenta la historia del lugar. El mar quiere oír nuevamente el sortilegio. Las llaves de la noche abren las puertas a los fantasmas de los caminantes de los médanos. Si alguien busca el paradero de la tranquilidad, está acá, en esta Tierra Incógnita.

Ana Ben Amat, mentora del hotel tuvo la idea. Le gustó el lugar y se preguntó por qué no tener una casa aquí. Fue modelo internacional, 14 veces tapas de Vogue, trabajó para los mejores fotógrafos, y se casó con el último héroe vivo de la independencia marroquí, pasa un tiempo en Marruecos y otro tanto acá. El hotel es una obra de ella, de su fuerza creadora y es una extensión de su vida. Sus gustos, su obra y sus deseos, se pueden apreciar en cada rincón de este espacio. “Antes acá había un médano, Ana le fue ganando y hoy tenemos el hotel. Esto es como un cuento de las mil y una noches hecho realidad” Sucede en Desnudez lo mismo que en Marruecos, hay médanos móviles. La vida acá se hace notable. Ana está en el hotel pero no se muestra, su presencia se aprecia por su obra, y su misterio es una atracción más. “El mar tiene estados de ánimo, vos podes saber cómo está por el color y por la forma en la que hablan las olas” Hace poco sufrieron un tornado y la mitad del hotel desapareció. “Ana logró levantarlo nuevamente, ¿cómo lo hizo? –se pregunta Laura intrigada- Ana siempre tiene una solución para todo, ella es una persona mágica”

El Hotel Punta Desnudez es Punta Desnudez, como la quilla de una embarcación perdida, su blanquísima construcción se ve a la distancia y su presencia produce fascinación. Naufragio en mares de fantasía, el sueño y el misterio son los elementos que unen su relación con estas playas.

Facebook: Hotel Punta Desnudez
E mail: hotelpuntadesnudez@gmail.com

 

COMO LLEGAR