Se trata del proyecto “TINA prótesis caninas”, que busca ayudar a las mascotas con dificultades motrices, por ejemplo aquellos perros que tuvieron un accidente o nacieron con malformaciones. Su creadora, Ayelén Criscuolo, comenzó con el proyecto hace tres meses a pedido de su hija Agostina, de nueve años, quien le propuso ayudar al perro de su vecino, que había sido atropellado.

Tras realizar el primer carrito canino, enseguida comenzó a recibir pedidos de veterinarias de La Plata, de vecinos y de refugios. La silla 3d se adapta instantaneamente al animal sin necesidad de un período de adaptación, lo que le permite volver a desplazarse, hacer sus necesidades y correr sin depender de nadie.

Criscuolo inició una campaña http://idea.me/ para recaudar fondos con el objetivo de comprar otra impresora.

Todos los productos de este emprendimiento se fabrican “con un material biodegradable realizado a base de maíz, mientras que los carritos también utilizan caños de PVC reciclados, que consigue solicitando los descartes en obras de construcción. “El resultado es un producto fuerte, liviano y ecológico“, aseguró la mujer.

Anteriormente, un proyecto de Avellaneda también comenzó a fabricar sillas de ruedas para perros mediante impresión 3D.