Fuente: La Gaceta / Fotos: Télam (Julio Pantoja)

La virulencia de la tormenta del viernes sigue mostrando sus consecuencias. Es el caso de los puentes y de las rutas del interior. Lo más grave fue la caída del puente que pasa por encima del río La Sala (ruta 305) y que une El Sunchal con Villa Padre Monti y Río Nio, en Tucumán. 

Al parecer el volumen de agua fue tan potente que horadó la estructura. Según Luis Divizia, secretario de Obras de la Dirección de Vialidad de la Provincia (DPV), no es totalmente seguro que esto haya sido lo que provocó el derrumbe. Eso lo van a determinar los técnicos esta semana. Una salida alternativa -señaló Divizia- será armar un badén para habilitar el paso, pero una vez que el agua baje. 

Quien no podía salir de su asombro era Karen Barraza, una joven estudiante de la tecnicatura en Nutrición que apenas se enteró que el puente había caído quiso ir hasta allí para verlo con sus propios ojos. “Ese río nunca llevaba mucha agua, apenas un pequeño caudal. No me imagino lo que tuvo que haber pasado para que tirara el puente”, dijo. Su preocupación era que del otro lado vive toda su familia, en Villa Padre Monti. “Iba a ir a visitarlos en la semana, pero ahora no se cómo voy a pasar”, contó preocupada. Cerca de allí dos casas casi vieron tambalear sus estructuras por la crecida del río La Sala. 

Otro de los puntos complicados fueron dos tramos de la ruta 321. Uno, cerca de la Quebrada de Lules, ya que la crecida del río Lules socavó media calzada de la ruta. El tramo fue inhabilitado por razones de seguridad. “Fue una crecida inusual, un alud de barro y piedra que sacudió la tierra. Los que viven por aquí dijeron que parecía un temblor. Esa es la energía contenida del cauce”, explicó Marcelo Lizárraga, ingeniero de la Dirección de Recursos Hídricos de la Provincia, quien envió una fotografía de ese tramo de la ruta 321 al canal de denuncias de Whatsapp. El otro corte de la 321 fue el terraplén de acceso al puente sobre el río Calera. Según Divizia entre hoy y mañana ya sería habilitado el paso.

Ayer por la tarde otra tormenta ahogó las calles de Yerba Buena. En menos de media hora el viento sopló con fuerza y el agua se desplomó sobre el municipio. Por lo menos en el cuartel de bomberos de esa ciudad no hubo pedidos de auxilio. “La tormenta no fue tan fuerte como la del viernes por la noche”, explicó Hernán Rodríguez, jefe de Bomberos. Allí se están juntando donaciones para las más de 20 familias que fueron afectadas por la lluvia del viernes en la zona de La Rinconada y El Corte. “Se reciben colchones, frazadas, alimentos no perecederos y ropa”, dijo. Los interesados en hacer su donación pueden llamar al número del cuartel: 425-2670.

Ayer la policía Lacustre continuó el rastrillaje con la esperanza de encontrar a Juan Pablo Juárez, el adolescente de 15 años que el viernes fue arrastrado por la crecida del río Marapa. Según informó Fernando Torres, director de Defensa Civil provincial, no encontraron rastros y la búsqueda continúa desde el puente sobre la ruta 157, a la altura de La Madrid, hasta el dique Escaba.