Para otorgar su grano de arena y evitar que algunas lenguas mapuches se pierdan poco a poco, un grupo de jóvenes comenzó un proyecto para recuperar el mapuzundun. Ahora prometen trasladarlo a las futuras generaciones y devolvérselo a sus propios padres y abuelos.

Durante décadas, muchos ancianos mapuches intentaron impedir que los jóvenes aprendieran la lengua, pensando que así se los resguardaba de situaciones de discriminación. Otros no aprendieron a hablar en mapuche porque a muy a temprana edad debieron abandonar el campo para establecerse en la ciudad.

En 2012 Pablo Cañumil concretó el sueño de dictar talleres de lengua mapuche en Bariloche, y un año después la Secretaría de Cultura de Nación aprobó este proyecto que continúa al día de hoy, de marzo a noviembre, destinado a mapuches y no mapuches. Cañumil nació en el paraje El Pantanoso, a 70 kilómetros de Bariloche, pero desde hace 11 años vive en la ciudad lacustre. “Recuerdo a mi padre hablando en mapuzundun con mi tío. Pero a los chicos nos dejaban afuera de toda conversación, como una cuestión de protección. Por eso con mis hermanos no lo pudimos aprender. Conviví con el idioma pero sólo sabía algunas frases”, recordó el joven. Establecido en Bariloche, Cañumil aprendió mapuzundun en la Ruca Mapuche, con Laureano Coyueque, y comenzó a visitar asiduamente a otros ancianos. 

“Estamos rodeados por el mapuzundun, sólo hay que prestar atención. Los nombres de los ríos y las montañas, por ejemplo. Mucha gente habla del Ñireco o del Nahuel Huapi. Desde ahí se entra al idioma que está a flor de piel”, agregó Cañumil.

Zulma Santibáñez Ñancucheo, de 44 años, asiste a este taller que se dicta en uno de los salones de la Unter Bariloche. “Estudiar la lengua era algo pendiente que no pudimos hacer de chicos. Es recuperar nuestras raíces”, señaló, al tiempo que aclaró: “Nos tuvimos que venir a la ciudad a estudiar y mi abuela que era la única hablante. Se quedó en Maquinchao. Nunca le enseñó a mi mamá porque estaba prohibido y cada vez que algún chico decía una palabra en mapuche le pegaban. Hoy, mis nietos me escuchan con atención cada vez que les hablo en mapuche”.

El fenómeno de la recuperación de la lengua, también se vive en Esquel, Neuquén, Viedma y El Bolsón.