En el marco de una Cumbre con representantes de varios gobiernos africanos para debatir sobre la conservación de los elefantes, y la lucha contra el furtivismo y el comercio ilegal de marfil, el Parque Nacional de Nairobi en Kenia registró el pasado 30 de abril la mayor quema de marfil de la historia: 105 toneladas de marfil (un 5% de las existencias a nivel mundial) fueron quemadas junto con 1,5 toneladas de cuerno de rinoceronte.

Se trata de un gesto histórico que demuestra que el país africano no tolera el comercio ilegal de vida salvaje. La totalidad del marfil incinerado proviene de la matanza de entre 6 mil y 7 mil elefantes. Así, Kenia quiere demostrar que no va a tolerar el comercio ilegal de vida salvaje, que está diezmando poblaciones de especies amenazadas.

El marfil incinerado fue incautado a cazadores y comerciantes furtivos, por lo que en ningún caso puede ser comercializado según las normas de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). La demanda de marfil proviene principalmente de Asia donde los colmillos esculpidos representan un símbolo de lujo y poder económico.