El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) difundió estas mediciones a través de Twitter. Desde la Organización Meteorológica Mundial (OMM) destacaron que realizar estos registros “ayuda a construir un escenario del clima en una de las últimas fronteras de la Tierra“.

En la Base Marambio también se verificó la temperatura más alta para febrero desde 1971 (fecha en que se comenzó a medir), con 14,1 grados centígrados, que superó los 13,8 grados del 24 de febrero de 2013.

Sin embargo, la OMM afirmó que debe “verificar si se trata de un nuevo récord para el continente antártico”. El organismo internacional especificó que, para ellos “el récord de la región antártica, es decir, en toda el área al sur de los 60 grados de latitud sur, es de 19,8 grados centígrados y se tomó en la Isla Signy en enero de 1982”.

En tanto, recordó que “durante los últimos 50 años, la península Antártica (el extremo noroeste cerca de Sudamérica) es una de las regiones del planeta que se está calentando más rápido, con un aumento de casi 3 grados centígrados provocando que la cantidad de hielo derretido se multiplicara por seis entre 1979 y 2017”.

También es importante destacar que el pasado 30 de enero se registró por primera vez la presencia de agua tibia en un punto vital debajo del glaciar Thwaites en la Antártida, particularmente sensible a los cambios climáticos y oceánicos. Las aguas registraron más de dos grados por encima del punto de congelación debajo del glaciar Thwaites, del tamaño de Gran Bretaña, y que forma parte de la capa de hielo antártica occidental.

Las aguas cálidas en esta parte del mundo deberían servirnos como una advertencia sobre los posibles cambios terribles en el planeta provocados por el cambio climático“, explicó David Holland, director del Laboratorio de Dinámica de Fluidos Ambientales de la New York University. “Si estas aguas están causando el derretimiento de los glaciares en la Antártida, los cambios en el nivel del mar se sentirán en las partes más habitadas del mundo”, advirtió.

La supuesta desaparición del glaciar Thwaites puede tener un impacto significativo a nivel mundial porque drenaría una masa aproximadamente del tamaño de Gran Bretaña y estimaron que puede presentar el 4% del aumento global del nivel del mar. Puesto en mediciones concretas, algunos científicos creen este colapso puede elevar el nivel del mar en casi un metro.