A los hermanos y hermanas de todas partes del territorio:

…allí se depositan toneladas de calcario que permite la instalación de las maquinarias del fracking en el lugar. Se disponen los equipos para la perforación (torres), enormes cantidades de camiones circulando con agua, químicos, gasoil, arena de silicio; utilizan millones de litros de agua del Río Negro, de sus acuíferos subterráneos y de la red de agua “potable” de la gente para el proceso de fracturación hidráulica. Estos pozos emanan grandes cantidades de gases, los venteos tienen la función descomprimir la presión del pozo y se queman emitiendo al aire un sinnúmero de gases contaminantes. Para ocultar a la vista las altas e intensas llamas del venteo de espray toxico y fuego colocan unos bloques muy altos de hormigón alrededor de pozo de fracking. Todo esto se produce, hasta el trabajo de terminación del pozo en donde tan solo quedan unas válvulas a la vista, llamadas “árbol de navidad”, extrayendo automáticamente el Hidrocarburo.

En 2012, cuando las críticas al fracking en la zona comenzaban a emerger desde la Asamblea Permanente del Comahue por el Agua (APCA), autoridades gubernamentales rionegrinas y empresas negaron rotundamente que la técnica se estuviera utilizando en la región, mientras se perforaba en suelo sembrado. En aquel entonces el fracking era habilitado por decreto, de carácter inconstitucional, dada la no vigencia de legislaciones nacionales y provinciales en ese momento. La actividad no ejercicio proceso de la consulta previa, libre e informada al pueblo de Allen y no cuenta con informe de impacto ambiental, esto evidencia la ilegalidad de la actividad.

En Allen el futuro es incierto. Los chacareros comienzan a abandonar sus tierras y producción. Sus casas, gamelas y galpones una vez abandonados amanecen misteriosamente desmantelados. Las empresas del fracking rentan y compran los territorios por muy poco dinero, o compran por cifras muy reducidas los pasos donde se disponen luego las cañerías de las locaciones. La destrucción de las economías regionales como es el caso de los pequeños productores de fruta y hortalizas del Valle Medio de la Cuenca del Rio Negro, responde justamente a esto, a que la única alternativa que tengan los pueblos empobrecidos sea entregar sus territorios a la explotación de empresas transnacionales.

Empresas que llegan, destruyen el suelo, extraen hidrocarburos, envenenan el agua y se van. Cientos de camiones, maquinarias y cuerpos represivos (Policía local, Prefectura Naval y PROSEGUR) hoy constituyen el ejército extractivo que avanza sobre nuestros territorios. En la localidad de Allen, los productores rurales acorralados por la incoherencia de un mercado que desprecia el valor de la obra de su trabajo, y al borde del remate de sus chacras, hoy venden su voluntad y rentan la tierra a empresas que desarrollaran la actividad del fracking para extraer tigth gas, hecho que condenará para siempre la calidad de sus tierras y la salud de quienes ocupamos estos territorios, quienes bebemos el agua que usan desmedidamente y contaminan.

Conocemos los riegos del fracking. Si fuera verdad la posibilidad de control, el Poder no tiene el equipamiento, ni los medios ni la voluntad ni la intención de hacerlo.

Perales y manzanos de las chacras de Allen, en la provincia de Río Negro, se sitúan frente a las perforaciones del gas no convencional “tigth gas”, gas de arenas compactas, gas producto del fracking, anunciando la mala suerte del cambio de matriz productiva.

El fracking es más de lo que parece, le rodean secretos que no conocemos. Es ejemplo que una de las locaciones que operan en Allen, en una oportunidad, la perforación se trabo a los 2800 mts de profundidad próximo al yacimiento de esquistos donde se aloja el tigth gas, por lo cual se procedió a inyectar 90.000 litros de gasoil para lubricar la perforación y continuar.

En cada pozo se realizan hasta unas 15 fracturas, con hasta 35.000.000 millones de litros agua y unas 400 toneladas de químicos diluidos, de los cuales muchos se desconocen su composición, porque es justamente su secreto.

Se supone que son unas 500 sustancias químicas, 17 tóxicos para los organismos acuáticos, 38 tóxicos agudos, ocho cancerígenos probados. Pero hay más. Si la fracturación hidráulica se extiende hasta la napa hídrica se produce una contaminación con los fluidos inyectados y con el propio gas que afectaría la Cuenca entera.

La intensidad de la actividad sísmica también es consecuente del fracking ya que puede generar o activar fallas de las placas tectónicas en el subsuelo. Estos no son mitos, como expone el discurso empresario, son riegos propios de la actividad.

Hoy la Cuenca del Río Negro es declarada por el actual modelo extractivista como zona de sacrificio. El agua ya está contaminada. El fracking avanza por sobre la Cuenca del Río Negro, hoy tiene su frontera en el Alto Valle de Río Negro, pero se espera para este año que avance hacia el Valle Medio, para posteriormente desarrollarse en el Valle Inferior y sobre la Zona Atlántica de Río Negro.

El agua de pozo de perforación hasta la napa hídrica que deben utilizar en un sector de la zona de Guerrico, Allen, Provincia de Río Negro, presenta color oscuro y viscosidad.

El establecimiento rural en cuestión está ubicado al norte de la Ruta 65 a unos 500 metros de la “curva de Verani”, en Guerrico. Estela Sánchez, quien nació y se crió en la chacra 97, viene denunciando esta situación que se desencadeno ante el inicio de la actividad del fracking.

En la zona de bardas próxima a donde reside la familia se encuentran los depósitos del barro contaminado residuo de la hidrofractrura que se almacena en grandes pilotones con el material que transporta la empresa Peduzzi S.A
En el depósito de agua del inodoro de su casa, se observa en las paredes y el fondo un sedimento color marrón oscuro que a la vez es aceitoso. En la ducha y los filtros de las canillas ocurre lo mismo. Después exhibió sábanas y prendas con manchas que quedaron estampadas en la tela luego del lavado en el lavarropas con el agua de la perforación.

Esta familia como tantas familias chacareras de Allen no cuentan con las obras para acceder al agua potable de red, tampoco cuenta con el abastecimiento de agua potable envasada por parte de las autoridades inoperantes ante la grave situación de contaminación.

El agua que extraen de sus pozos se encuentra contaminada por la presencia de hidrocarburos, metales pesados y peligrosos componentes bacterianos.
Esto es lo que el FRACKING está haciendo en la Cuenca del Río Negro.

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Rubén Ibañez es un hombre bajo, delgado, vive en las chacras de Allen como “trabajador con cama adentro” que dedica su vida a la atención de un vivero, sobre la calle N° 11, de Allen.

“A esta altura de mi vida no puedo regalar todo”, dice Rubén, que vive con su esposa y uno de sus hijos a 60 metros de pozos de fracking de la empresa YSUR. “Sentimos olor a químico, se irritan los ojos, la garganta, uno se levanta mareado, abre la puerta y entra todo, más cuando salgo a abrir la tranquera”, comenta Rubén.
En marzo de 2014, las llamas por la explosión de un venteo iluminaron el cielo detrás del gallinero de Ibáñez.

La actividad de fracking para obtener tigth gas funciona sin descanso por estos días en Allen. Las locaciones se instalaron en tierras productivas, donde los frutales comienzan a secarse dada la contaminación del agua, del aire y de la tierra, el fracking opera al lado de barrios enteros, escuelas y vecinos que padecen esta nefasta convivencia.

Es constante el paso de la maquinaria pesada y las camionetas que confluyen hacia allí. El suelo tiembla, el aire se vuelve irrespirable y el agua se convierte en veneno.

Por los problemas de salud que se le diagnosticaron en los últimos meses, entre ellos EPOC, Ibáñez se agita al hablar, respira y toce con dificultad y pierde fuerza para hacer sus actividades. Carla, su esposa, sufre de asma y coincide en las molestias que le generan el olor a gas que por momentos los invade. “Mis nenas viven con tos”, cuenta.

Esta familia sufre como otras tantas los venteos del fracking (quema al aire libre tipo antorcha, para eliminar gases) que en una oportunidad terminó en explosión y llamas de varios metros, derivando un escape de spray toxico.

“Vivir así es horrible”, dice Carla.

La historia de Ibáñez no es particular, sino más bien algo generalizado. “Lo primero que nos pasó fue con el agua, se nos desapareció del pozo, perdimos la napa.”
El paisaje de los barrios de la costa del río Negro, en Allen, está cambiando notablemente.

Pensando a futuro, Rubén perdería su trabajo, porque pronto se jubila y la patrona le solicitaría retirarse de su propiedad, confirma la incertidumbre de vida.