Su obra, que demuestra su interés por la expresión y la fuerza, atraviesa distintos temas y etapas, también distintas series como: Somisa, las máquinas, los animales mecánicos, los caballeros y dragones y la serie de la Alquimia. Este año nos sorprende nuevamente abordando la temática del Circo. Para todos aquellos que somos nostálgicos de ese mundo, su obra nos recrea una ecuyere que se voltea en el caballo, equilibristas y bailarinas.
Para esta serie eligió la técnica de la xilografía, mi preferida sin duda alguna. Esta palabra proviene del griego xylón, madera, y grafé, inscripción, es una técnica de impresión con plancha de madera. La imagen deseada se talla con gubias sobre la madera, para realizar la matriz. Luego se entinta la superficie de la misma y se imprime sobre el papel mediante presión manual o mecánica para obtener una impresión del relieve, la estampa.
Marta Pérez Témperley, la tercera de cuatro hermanos, nació en General Cabrera, provincia de Córdoba, en el mes de enero, una noche de lluvia torrencial en la clínica de un tío abuelo llamado Fernando Garimaldi. Nos cuenta la artista: “Mi padre llegó desde Buenos Aires en medio del diluvio y mi madre que estaba como empacada porque él no estaba, se aflojó y a los 10 minutos nací yo”.
Su padre era ingeniero militar artillero y la familia vivía en Embalse de Río Tercero. Sus recuerdos de la infancia son maravillosos, llenos de aventuras ya que cada dos o tres años cambiaban de destino a otra provincia y recibían de huéspedes a abuelos, tíos y numerosos primos. De esa infancia tan feliz en las provincias de Tucumán, Córdoba, Neuquén y Pigüé, provincia de Buenos Aires, recuerda que andaban a caballo casi todas las tardecitas, iban en grupo por los bosques, sobre todo cuando venían primos y se quedaban largas temporadas, nadaban, y disfrutaban de los animales. Recuerda: “Anécdotas miles y siempre caía mi padre a poner orden…”.
A los 9 años se instalaron en la ciudad de Buenos Aires. Llegaron entonces las clases de danzas clásicas, declamación y piano. A los 14 años, estimulada por un premio en el concurso escolar del 25 de Mayo, decidió que quería estudiar pintura e ingresó en el Instituto Santa Ana, del barrio de Belgrano. Estudió luego profesorado de Pintura con Ballester Peña, Profesorado de grabado con Muñeza, Balán, Bucci en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón y profesorado superior en De la Cárcova.
Cuando se recibió, su madre le regaló la prensa calcográfica con la que hizo infinidad de grabados, inclusive los que le valieron el Primer Premio en el Salón Municipal Manuel Belgrano (1990), el Gran Premio de Honor en el Salón Nacional de Grabado (1993) y el Segundo Premio en la Bienal Domecq en México, entre otros 30 más. Realizó numerosas exposiciones en nuestro país y en el exterior y cumplió también una gran labor docente.
Trabajadora incansable, en su casa taller del barrio de Palermo, junto a gubias y maderas, y la compañía de su perra y su gato siamés, crea día a día las obras que surgen de las experiencias vividas y de sus viajes por el mundo, otra de las cosas que disfruta con pasión. •