Hace 10 años nadie compraba terneros de Formosa, porque eran muy heterogéneos y no teníamos una comercialización fluida. Veíamos una camioneta extraña en Formosa y sabíamos que era alguien que venía a comprar hacienda y todos queríamos que nos comprara a nosotros. Pero le compraban a los grandes y el resto teníamos que esperar el turno hasta que vendieran las grandes cabañas, que eran las que tenían animales parejos y buenos. Hoy no está la necesidad de ver el ternero, como antes, porque los compradores tenían desconfianza. Ahora tenemos cabañas que proveen de buenos terneros, porque cuando nos quedamos encerrados, en el 2000, aprendimos a hacer todo: novillo, novillito, recría de hembra, el macho, el toro, todo. Hace cinco años, en Formosa nadie hacía rollos de pasto, por ejemplo. Pero desde ese entonces hasta hoy, tenemos 8 sociedades rurales nuevas y cada localidad (Pirané, El Colorado) tiene su fiesta ganadera.” Carlos Silva suelta la frase sin puntos ni comas y en esa pincelada puede resumirse la actualidad de una provincia que hizo trepar al doble la cantidad de cabezas de ganado de las tres razas que maneja esta provincia con clima subtropical: Braford, Brahman y Brangus. Lo hace casi a contramano de la ecuación nacional de hacer retroceder el ganado en pos de la soja, el poroto estrella que ha despoblado de vacas las regiones tradicionales para dejarla en esta zona con clima extremo, en donde necesariamente deberá nacer un nuevo paradigma de cría.
-¿Es un mito la calidad de la carne de Formosa o es cierto que no es tan tierna?
-Por años, comimos costillas de Santa Fe, hechos con terneros de acá, engordados por un año y medio allá. Era un animal de dos año y medio. Comíamos costillas de Santa Fe ¡pero eran animales nuestros! Ahora cambiamos los animales de Formosa; no tenemos más el cebú pata larga, pata blanca, tenemos o cebú mejorado o cruzas con cebú para darle la rusticidad, porque un Aberdeen Angus o un Hereford no viven acá, por el clima. Todos los animales de Formosa tienen un chorro de sangre cebuína. Yo tengo una premisa productiva: agua, alambre y un chorrito de cebú. Y los engordamos nosotros con la tecnología y la cruza, más el kilo de semillas de algodón que les damos en invierno -que ahora la usamos en la recría, no en la terminación como antes-. Por eso, en septiembre el ternero se va para arriba con el peso. Así hemos logrado que el novillo formoseño sea igual que el de Santa Fe. Hoy la calidad de la carne se cambia con la maduración en el freezer. Muchas veces entran a los frigoríficos media reses bubalinas y salen media reses bovinas. 

Una politica diferenciada

Parece raro, pero es común. Silva empieza la charla con El Federal en la oficina del subsecretario de Producción Sustentable de Formosa, Alejandro García, quien se levanta de la silla para atender un asunto. Queda la voz del joven ganadero en la oficina del centro formoseño. “Trabajos en conjunto con producción de la provincia. Cuando nos juntamos buscamos nuestras ventajas: cuando hicimos el primer remate vendimos 60 toros y 20 vaquillas Brangus a todo el país: La Pampa, Misiones, Corrientes, Santiago del Estero. Habíamos traído una línea de sangre muy buena, pero antes no se desarrollaban con el pasto que tenemos nosotros. Ahora tenemos alfalfa, pasturas megatérmicas, tréboles desarrollados para el Norte. Antes había tres pasturas para esta zona; hoy tenemos 20. Y empezamos a levantar la calidad del ganado”, dice Silva. Las razas formoseñas se reparten de manera dispar: un 70 por ciento de Brangus, 25 de Braford y el 5 por ciento de Bramhan. “En algunos lugares se bajó el porcentaje de razas índicas y ahora hay que volver a meter”, dice.  
-Describís una situación floreciente, ¿le falta algo a la ganadería de Formosa?
-Tiempo nada más, para seguir desarrollándose. Aunque hay algunas cosas por corregir: un mercado nacional estable y sobre todo una política nacional de exportación serían dos medidas que ayudarían al desarrollo. Nuestro ternero está preparado más para la exportación que para el consumo interno. Tenemos 60 toneladas de Cuota Hilton y hay material para hacer 60 más. El novillo formoseño se termina entre los 480 y los 560 kilos. Con ese peso está gordo un animal británico. Cuando hay exportación, vendemos los cortes caros afuera y la carne formoseña vale mucho más. Necesitamos previsibilidad nacional, pero no subsidios, aunque yo he cobrado los subsidios al ternero.
Estoy de acuerdo con abastecer el mercado con los cortes populares, de otro modo, estamos subsidiando el lomo en Puerto Madero, Las Cañitas y Nordelta. Si vendemos afuera vamos también a producir más carne y podemos regalar los cortes populares. El que quiera comer un lomo que lo pague a 80 pesos el kilo. 
La nafta cuesta más cara, la electricidad lo mismo. Además, vendemos más barato porque estamos lejos, el gasoil, por eso mismo, es más caro y encima llegan acá cuando la demanda está más o menos satisfecha. Producimos en el extremo norte, donde es mucho más difícil producir. Ahí tiene que haber una política diferenciada de costos, como por ejemplo, una reducción de las cargas sociales. Ahí tiene que estar el Estado. Para colmo, los desplazamientos son grandes porque se faena en Rosario, Santa Fe, 900 kilómetros de Formosa. Todo se piensa en base a la zona de la Pampa Húmeda. Pero nosotros estamos en el culo del mundo. Vos dirás, este tipo no está pidiendo un frigorífico de exportación para Formosa. No da para eso. No tenemos asegurada la cantidad de hacienda y además no tenemos asegurado el mercado. No hay mejor plan ganadero que aquel que le fije un precio a la vaca.
-¿Cuánto creció la ganadería en los últimos años?
-De un millón a dos millones de cabezas, en diez años. Creció muchísimo. En 2001 había 1.333.000. Desde ahí fue creciendo despacito. Se sumaron nuevas  cabañas y los productores empezaron a retener. Antes vendían una jaula de ternero para vivir, ahora venden una y a la otra le dan un poco de valor. Muchos como yo que antes vendíamos terneros, ahora hacemos cría y recría. Dimos un paso hacia adelante. Todavía no podemos hacer la terminación, entonces los vendemos. Algunos no estamos en una posición de hacer un feedlot porque los caminos son de tierra y necesitamos otra estructura. Además no hay una cantidad grande de animales como para pensar en un engorde a corral con muchos animales. Al mismo tiempo, avanzamos en el orden de los productores, que tienen una situación impositiva más clara que antes. Se acomodó la cosa. Pero con una previsibilidad nacional, los productores de Formosa queremos nuestra oportunidad.