Como en un sueño sobrenatural, el pequeño paraje rural y su cabecera lindante se convirtieron en nombres de dulce de leche: una comunidad celestial habitada por vacas, ombúes y pasto. ¿Qué cosa que no sea un manjar puede entonces venir de tamaño edén? Nadie podrá explicar con certeza si el dulce de leche es un invento argentino. Existen, como la historia de la criada de Rosas, otras tantas acerca de su procedencia en distintos lugares del mundo. Ninguna remite a señores que llegaron al país con recetas bajo el gorro y se afincaron en las provincias centrales donde el verde césped prometía providencia. Más allá de la anécdota, lo cierto es que la fábrica La Martona, de Vicente Casares, fue la primera industria del país que, a partir de 1902, elaboró el dulce de leche en forma industrial, y lo comercializó en las populares lecherías de la ciudad de Buenos Aires. En Cañuelas también se realiza la fiesta anual del dulce -declarada de interés turístico nacional-, que ofrece puestos para la desgustación y la venta. Entre las actividades se destaca la degustación de profesionales del rubro, los que analizan el producto como hacen los sommeliers con el vino. El Honorable Concejo Deliberante de Cañuelas declaró en una ordenanza que el 24 de junio es el Día del Dulce de Leche, apelando en sus fundamentos a “razones históricas”. Con estos antecedentes, la Secretaría de Cultura de la Nación solicitó que el dulce de leche lleve el sello de “Patrimonio Cultural, Alimentario y Gastronómico Argentino”, al igual que el vino tinto Malbec, la yerba, el mate, la empanada y el asado, alimentos con chapa criolla. En respuesta a este intento, Uruguay elevó un pedido ante la Unesco para que considere al producto, debido a su origen incierto, integrante del patrimonio gastronómico del Río de la Plata. El organismo aún no se ha expedido sobre el tema y por eso, a la fecha, ningún país posee la denominación de origen.
 
UN CAMPEONATO DULCE: Mercoláctea es la exposición del sector que se hace cada mayo. Desde su inicio, en 2001, la sede es la Sociedad Rural de San Francisco, en Córdoba. En el encuentro de la cadena lechera, las empresas exponen sus productos y servicios para la actividad. Los certámenes de mayor jerarquía son el de los quesos, forrajes conservados y dulce de leche. El concurso que definió el mejor dulce de leche del año 2012 recibió 23 productos para las dos categorías en que se divide: familiar (12 concursantes) y repostero (11). Dentro de estas categorías se hizo una división, entre los dulces de leche presentados por grandes empresas y por las pequeñas y medianas. En la categoría Pymes Lácteas (procesan menos de 100.000 litros de leche diarios), la medalla de oro y el título de dulce de leche del año fueron para Minotauro, de la ciudad de Castelli. El comisionado del concurso, Osvaldo Moro, apuntó que “en los 8 años que llevamos se mejoró en cada edición. Los ayuda mucho el análisis mediante la degustación que hacen los jurados”.

SABOR A TI: ¿Cuál es la condición para ser elegido el dulce de leche del año? Desde ya, el sabor, pero también el color: el caramelo castaño es el color que hay que llevar al dulce, según los analistas. El concurso se entandarizó en varios aspectos. El puntaje más alto se lleva el premio mayor, la medalla de oro, y superando los 95 puntos, se alcanza la categoría de dulce de leche del año. “Desde el 2004 que participamos en los concursos de Mercoláctea, empezamos participando en el de quesos, hasta que empezaron los concursos de dulce de leche. Es muy importante para nosotros este premio porque nunca habíamos llegado a esa escala en el dulce. Además es importante para medirnos con nuestros competidores”, asegura Jorge Gagliardi, gerente de operaciones de la firma Minotauro. La empresa gana para gustos: el alfajor blanco bañado con merengue italiano obtuvo la medalla de plata al mejor alfajor cubierto con merengues (alfajor glasé) y medalla al mejor alfajor cobertura chocolate en la 40 Exposición de Ganadería, Comercio e Industria, X Fiesta Provincial de la Lechería que se realizó en abril en Suipacha, provincia de Buenos Aires.
Omar Mina es el representante de la marca Manfrey (un dulce elaborado en Freyre, Córdoba, y que en Buenos Aires se consigue en las góndolas de una cadena de supermercados de descuento), que fue premiado con dos oros. Obtuvo premios en la categoría dulce de leche familiar grandes empresas lácteas (procesan más de 100 mil litros de leche diarios) y en dulce de leche repostero grandes empresas lácteas. Según Mina, el reconocimiento “ha significado una continuidad de buen trabajo, de eficiencia, porque es el quinto año que obtenemos premio. Evidentemente, esto también ha realzado la situación comercial del producto, es importante recalcar esto. Durante estos últimos años hemos mantenido una calidad uniforme y esto se vio reflejado con este último premio”, dice sobre el dulce que se sube a un podio por quinto año consecutivo. En la categoría dulce de leche repostero Pymes lácteas, el oro fue para otro dulce cordobés: Los Pinos, de La Playosa, fue la otra gran marca ganadora. El dulce de leche entabló un romance con los golosos consumidores y, pese a todo, se convirtió en uno de los embajadores nacionales más reconocidos en el mundo.