Por Sonia Renison   /   Fotos: gentileza MINTUR y Archivo Infomedia

Tocar una piedra en cualquier lugar es algo común. La tentación de cualquier viajero es recogerla y llevarla como souvenir. Pero si esa piedra permanece junto a otra y sobre otra y al lado de otra,  amalgamadas por el peso y el paso del tiempo, diseñadas en forma de pirca que moldea los cimientos de recintos diseñados 500 años atrás, el enigma de la historia de América puede resolverse.

Algunos suponen trepar por un sendero durante horas, zigzagueando para no desafiar la altura y amenizar su impacto en el cuerpo. Andar por un caminito apenas señalado por los pasos de quienes lo transitaron desde tiempo inmemorial, un camino que integra el sistema vial andino pre hispánico, invita a pensar en la frase del arqueologo Fernando Morales sobre esta trazas que unen la coluumna vertebral de América. “Son el camino de la Patria Grande”, dice Morales.

Esta gran vía andina, de uso civil, comercial y militar es una red de ingeniería vial única que en sus más de treinta mil kilómetros llega hasta el sur de Colombia y que une hasta hoy a todos los países, desde Chile, Argentina, Bolivia, Perú, junto con Colombia y Ecuador. “Si digo Pachamama en Ecuador, en Bolivia y aquí, todos hablamos de lo mismo, del culto a la Madre Tierra”, dice Morales para describir ese tronco común de las naciones. “Es más -señala Morales- el sol de nuestra bandera es el sol del Tawantinsuyo”.

“El Qhapaq Ñan es wwwigo de que la Patria Grande con que San Martín y Bolívar soñaron y que fue diseñada hace más de cinco siglos”, dice Morales. Se lo dijo a esta cronista el mes pasado, cuando Catamarca cerraba su fiesta del poncho. En esa charla discurrió sobre el tema fundamental de los pueblos de la América del Sur: el hecho de quién contó la historia. Una parte de ese cuento, silenciado, empieza a dar a luz y este Qhapag Ñan, declarado en junio Patrimonio Mundial por la UNESCO, es una muestra de eso.

El especialista catamarqueño reflexionó junto con EF acerca de las trazas originales y los caminos modernos. Y en el caso de los valles Calchaquíes que comparten Salta, Tucumán y Catamarca consideró que una parte de la actual Ruta Nacional 40 que también une a La Rioja, funciona por sobre la traza original del camino del Inca, de allí que muchos sitios arqueológicos desconocidos por el común de las personas permanecen muy próximos a esta carretera. Hay sitios más conocidos como la Ciudad Sagrada de Los Quilmes o las ruinas catamarqueñas de El Shinkal, en Londres.

Mendoza, San Juan y Jujuy forman junto con La Rioja, Salta, Tucumán y Catamarca las siete provincias que abarcan este flamante corredor andino declarado Patrimonio de la Humanidad. Sin embargo, el criterio de selección para los 118,5 kilómetros segmentados de los tres mil kilómetros de Qhapaq Ñan que surcan el territorio argentino contienen 32 sitios arqueológicos asociados a las 18 comunidades de pueblos ancestrales, hoy distribuidas en cada zona aledaña.

Desde el área de Relaciones Exteriores y Comunicación de la Unesco, Lucía Iglesias le dijo a El Federal que “siempre una inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial da prestigio y atrae visitantes, aunque el objetivo de la UNESCO no es ese. Nosotros siempre decimos que la inscripción en la lista no es el fin en sí, sino el principio: al estar entre los lugares declarados como patrimonio, el Estado argentino, pero también los cinco países por los que pasa el sitio inscripto (Bolivia, Chile, Perú, Ecuador Colombia) tienen el compromiso de preservar el valor universal excepcional para disfrute de las generaciones futuras”.

La referente de la Unesco le explicó a El Federal que “la inscripción del sistema vial andino ha sido fruto de un proceso de diez años de colaboración científica entre los siete países: los arqueólogos y especialistas trabajaron juntos en la cartografía, en la delimitación del sitio, en su definición. Fue un proyecto financiado por España (un millón de euros, aproximadamente). Todo ese trabajo, todo ese conocimiento científico que se ha generado es lo que queda.”

También opinó el Ministro de Turismo de la Nación, Carlos Enrique Meyer. “En 2012 iniciamos un proyecto de fortalecimiento para potenciar el valor turístico, histórico y cultural de Qhapaq Ñan con la firme convicción de que el turismo y la conservación son aliados estratégicos”, dijo. De hecho, tras la declaración, algunos puntos multiplicaron sus visitas en un 300 por ciento.

Catamarca, Jujuy y la huella andina

El tema es que varias provincias deben invertir en la puesta en valor de algunos de los sitios hoy visitados porque los segmentos de la caminería distinguidos como Patrimonio Mundial son lugares de difícil acceso, lo que supone una nueva ingeniería a desarrollar en las comunidades. En el caso de Jujuy, se trata de un tramo designado: las escaleras de Quebrada Grande, que une las localidades de Valle Colorado con Santa Ana. “Esta situación se da en pocos lugares del mundo. Podés visitar un tramo de casi dos kilómetros intactos que une dos sitios también reconocidos por la Unesco: las Yungas con la Quebrada de Humahuaca, todo en un mismo recorrido”, explica el secretario de turismo jujeño, Juan Martearena, que recomienda hacer la experiencia con los guías especializados.

Las pilas se las pusieron los más jóvenes. En el tramo de Ruta Nacional 40 catamarqueño, al sur del valle del Yokavil y al oeste de esta provincia, donde hay once municipios unidos por este camino (Londres, Belén, Puerta de San José, Corral Quemado, Puerta de Corral Quemado, Hualfín, Pozo de Piedra, Quimivil, San José y Santa María) idearon la primer salida de Travesía “Ascenso al Qhapaq Ñan” para septiembre (del 13 al 18 ver: www.aotrekkingcatamarca.blogspot o aoaventura@gmail.com).

El técnico en turismo Esteban Villalba le anunció a El Federal que prevén hacer esta primera experiencia con un grupo de quince personas, con tres mulas de carga, guías técnicos y tres guías baqueanos. Se sale desde Santa María y son cinco días. “Los interesados deben tener experiencia en alta montaña porque se asciende a los 4800 metros cuando se llega a Campo Colorado, luego de pasar por El Abra, el paraje El Tesoro (a 2600 msnm): Las Vegas (3600 msnm) hasta llegar a Ciudacita, donde está el sitio arqueológico y el Qhapaq Ñan“, explica Villalba.  

Los sitios arqueológicos con reminiscencias incaicas que permanecen intactos en nuestro país son un tesoro de la historia y de la cultura andina y, a la vez, un enigma que atrapa al visitante en cada tramo, piedra y pirca. Es un denominador común que quien llega hasta uno de estos sitios, cierre los ojos y sienta en la suave brisa que acaricia el rostro, la presencia de quienes construyeron los cimientos que asoman entre el verde, esa paleta de colores que además de belleza está cargada de historia.