Los lapachos, árboles de gran porte, pertenecientes a la familia botánica de las Bignoniaceas, igual que los Jacarandá y Guaránes, son originarios de América tropical y Noroeste de la Argentina. El género Tabebuia posee unas 20 especies cuyo nombre tiene su origen en alguna lengua indígena vernácula de Brasil, probablemente del guaraní. En el territorio argentino se han podido diferenciar 6 especies nativas: T. avellanedae, T. ipe, T. lapacho, T. nodosa, T. caraiba y T. pulcherrima. Desde la última quincena de septiembre y la primera del mes de octubre florecen los lapachos en las principales ciudades, entre ellos el amarillo que generalmente florece antes que los demás. En el Noreste de nuestro país a mediados de septiembre, durante octubre y principios de noviembre en las demás regiones templadas y cálidas, florecen los Lapachos, junto a las Corona de Novia. En las diferentes calles y avenidas, en los parques y jardines del país se destacan notablemente las abundantes y densas floraciones que tapizan su copa, dándole al lugar una hermosa sinfonía de tonalidades amarillas y rosadas. En nuestra Capital Federal no se encuentran muy difundidos los Lapachos amarillos en las plantaciones urbanas. Sin embargo esta expresión de tanta belleza natural engalana las composiciones florísticas del paisaje urbano haciendo que junto con las floraciones de los Palo borracho y Jacarandá, estos últimos en la primavera, se muestren, jerarquizando a las ciudades de varias provincias como bellas expresiones paisajísticas. Este espectáculo de singular atractivo cromático se repite año tras año no solo en las urbes del país sino también en las selvas y bosques húmedos del noroeste argentino. Es toda una engalanadura cromática que rara vez se ve en el mundo y que varias ciudades de la Argentina la lucen con una secuencia ininterrumpida de floraciones. Tal es así que muchos turistas provenientes de todas partes del mundo establecen su cita con Buenos Aires en este momento del año para disfrutar y admirar la floración de los Lapachos y luego la de los Jacarandá. Particularidades. El Lapacho amarillo (Tabebuia lapacho (K. Schum.) Sandwith) es originario de Brasil y en las zonas más favorables de nuestro país puede llegar a los 30 m de altura. De tronco recto, cilíndrico, con fuste desvestido hasta 12 m, corteza gruesa, fisurada, de color castaño grisáceo. Muy ramificado, su copa de forma globosa llega a medir más de 12 m de diámetro. De follaje caduco, las hojas son opuestas y compuestas por 5 folíolos digitados de 10 y 15 cm de longitud y borde aserrado. Las flores hermafroditas, vistosas, de color amarillo, infundibuliformes, de 5-6 cm de largo, se encuentran reunidas en amplias panojas terminales. Los frutos son cápsulas pubescentes de forma linear oblonga, péndulas, con numerosas semillas aladas y comprimidas. De poca importancia forestal y muy poco cultivado en el país. De la corteza y hojas se extraen productos utilizados en la medicina popular. Se reproduce por semillas. Cultivado raramente como forestal pese a la calidad de su madera, dura y pesada, de color verdoso-amarillenta y resistente a la intemperie, se la destina para diferentes usos, entre otros en mueblería, aberturas y carpintería de obra. De su corteza y de la madera se extrae una sustancia que por decocción, utilizada en la medicina vernácula para mitigar afecciones del riñón y la vejiga. No tolera los inviernos fríos con heladas frecuentes. Necesita plena exposición soleada.