El gobierno ejerce presión en todos los ámbitos, pero fundamentalmente en la Justicia para acelerar la construcción de las dos mega represas que quiere hacer en Santa Cruz. La justicia acaba de rechazar el nuevo amparo que los Abogados Ambientalistas de la Patagonia presentaron para frenar las obras, que producirán un impacto ambiental drástico en el río Santa Cruz, último río glacial libre de nuestro país.

El Juzgado Contencioso Administrativo N° 12 a cargo de la Jueza Macarena Marra Gimenéz, muy cuestionada por los ambientalistas por mantener una postura afín al gobierno, rechazó el nuevo amparo presentado por la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas de la Patagonia que buscan la paralización de las obras que afectaran en forma negativa al medio ambiente del río Santa Cruz.

El gobierno está apurado por comenzar las obras, que serán financiadas por China, porque este país presta dinero con una cláusula que establece que las obras deben hacerse en tiempo y forma y si una obra se cae, se cae también el financiamiento para otras obras que el gigante asiático hará en el nuestro país, como el Belgrano Cargas.  “Por una cuestión de plata vamos a arruinar el último rio glaciario, manifestó al diario La Nación, Manuel Jaramillo, director general de Vida Silvestre.

Las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic se harán sobre el cauce del Río Santa Cruz, modificándolo en forma negativa. Los estudios de impacto ambiental presentados por el gobierno no informan de un modo claro el tema de las cotas y el impacto que causará la red de cableado de alta tensión que pasará sobre áreas naturales protegidas. El colectivo Ambiental Río Santa Cruz Sin Represas nuclea a vecinos de El Calafate y organizaciones que pretenden bajo todos los medios frenar la construcción de estas represas. La biodiversidad de la región está en juego.

Los abogados continúan trabajando sobre la instancia legal. Nosotros, los santacruceños, seguiremos demostrando que tenemos voz hasta que evitemos la construcción de esta ridícula obra. Recordemos que fue el pueblo quien frenó a Monsanto y evitó que se toque el Famatina”, afirman desde el colectivo ambiental. Ahora sólo hay una instancia judicial que impide que el gobierno comience con las obras: el amparo que la Fundación Banco de Bosques presentó a la justicia y que está en estudio.

Del otro lado, los ministros de Energía y Ambiente, Aranguren y Bergman, unen discursos para expresar que las represas no dañarán el medio ambiente. Algo totalmente falso, la Corte Suprema tendrá la última palabra.