Productores de Allen, Fernández Oro, Cipolletti y Cinco Saltos se desnudaron en plena ruta para retratar la situación de indefección en que se encuentran sus producciones de frutas. En Chichinales cortaron el tránsito con una apertura de una hora por tres de corte. En General Roca el piquete se plantó en la ruta 6. En Cipolletti los chacareros se fijaron a la vera de las rutas y en el cruce de la rutas 22 y 51. En Río Colorado amortiguaron la duración de los cortes pero prometieron ponerse duros si la situación no se resolvía. Productores de Mainqué, Huergo, Regina y Chichinales se pasaron una semana en la ruta 22, en Chichinales. En la ruta 151, en Barda del Medio también hubo cortes intermitentes, como en varios accesos al Alto Valle del Río Negro. Campo Grande hizo lo propio en la misma ruta, en la zona donde se concentra la producción nacional de manzanas. 
Las rutas del Sur fueron durante la semana pasada el escenario donde los productores frutihortícolas de Río Negro y Neuquén levantaron la bandera para quejarse por los bajos precios que las empresas jugueras les pagan por su producción de manzanas para industria, igual que por los bajos precios que perciben de los empacadores. Con ese precio, dicen, no pueden siquiera cubrir los costos de producción. Sumaron a ese pedido el reclamo para paliar las malas liquidaciones de la temporada anterior, evitar el corte en la cadena de pagos y sumar fondos para las tareas de poda. La respuesta del gobierno fue conjunta con tres de sus ministerios, Economía, Trabajo y Agricultura reunidos con los representantes de los productores. La decisión es que el Gobierno Nacional aportara 35 millones de pesos en subsidios, número que no conformó a los productores, pues al cierre de esta edición sin bien tenían decidido bajarse de las rutas iban a mantenerse en estado de alerta. “El Gobierno aportará 35 millones de pesos para los municipios, y 6.600 planes Repro”, anunció el jueves pasado el ministro de Economía, Amado Boudou, tras la reunión en la que participaron sus pares de Trabajo, Carlos Tomada, y de Agricultura, Julián Domínguez, más el gobernador de Río Negro, Miguel Saiz. “No se consensuó nada, sólo nos informaron lo que iban a darnos sin escucharnos”, se quejó Marcelo Coriolani, presidente de la Cámara de Productores Frutihortícolas de Ingeniero Huergo, una de las localidades rionegrinas afectadas por el precio ínfimo que pagan empresas de jugo y empacadoras que exportan el 70 por ciento de lo comprado.

Le mandan fruta
“Decidimos levantar el corte, pero la situación del productor es catastrófica. ¡Acá no sembramos soja eh! El costo de producción de nuestras peras y manzanas es de 1,20 dólares por kilo y las empresas nos pagan 0,60 centavos por kilo de manzana. Y en algunos casos el costo es de 1,60 dólares. Necesitamos que el Gobierno intervenga en esta situación. Perdimos cerca de 200 millones de dólares y nos dan 35 de subsidio”, se enoja Coriolani.
En el mismo sentido se expresó Edgar Artero, de la Cámara de Productores Frutihortícolas de Río Negro. “Ojalá que nos bajemos de la ruta, yo me quiero volver a mi casa, pero el que autoriza que perdamos es el Estado”, pronunció.
Las jugueras pagan desde hace cuatro años entre 35 y 40 centavos de dólar por kilo de fruta, mientras los productores afrontan un aumento del 200 por ciento en los insumos. “Falta transparencia, porque el productor no tiene un respaldo jurídico. El Gobierno no exige contratos a las empresas que nos compran la fruta. Es una especie de entrega a consignación del productor. El empacador y el industrial son los que ganan”, sentenció Coriolani. Esta situación acuciante arrastró a muchos productores a la quiebra. “Eramos cerca de 9.000 y quedamos unos 2.500. Las empresas se quedaron con las chacras de muchos productores. Las grandes corporaciones arrasaron con los pequeños productores y hoy controlan el 60 por ciento de la superficie sembrada”, reveló el titular de los fruteros de Huergo. 
Minifundios de entre 10 y 20 hectáreas ocupan la mayoría de las producción de peras y manzanas del valle rionegrino, que suma 25.000 hectáreas sembradas de esas dos frutas, el 60 por ciento de las cuales cayó en manos de las empresas que aprovecharon la quiebra de muchos productores para comprar sus campos por precios irrisorios. 
Sumos Argentinos, Jugos S.A. y Natura son las más grandes de las seis industrias que compran la fruta para jugo. Para empaque tienen cuatro empresas el manejo de las frutas. Este año, las empacadoras tienen el mejor precio histórico a nivel internacional. Por eso Coriolani cree aún más injusta la situación. “Nunca cobramos más de 70 centavos por kilo de fruta. Y damos entre 60.000 y 70.000 puestos de trabajo. El 40 por ciento de los productores no están haciendo las tareas de poda y les queda un mes para eso. Nos pagan poco y nos pagan en cuentagotas. Pero muchos productores no tienen ni para comer.”