Durante el 2015 el Solar Decathlon fue realizado por primera vez en América Latina y el Caribe. La ciudad elegida como sede fue Cali, en Colombia, y el ganador fue el equipo Uruguayo, formado por estudiantes de la Universidad ORT Uruguay.  “La Casa Uruguaya” fue diseñada con el objetivo de contribuir a mejorar la mala calidad habitacional del país sin que eso implicara aumentar el presupuesto destinado a vivienda social. 

El Solar Decathlon es un concurso internacional de arquitectura e ingenieria patrocinado por el Departamento de Energía de los Estados Unidos y el Laboratorio Nacional de Energías Renovables (NREL). Al mismo se pueden presentar universidades de todo el mundo. Las universidades participantes deben construir una casa abastecida completamente por energía solar y mantenerla operativa durante una semana en el National Mall de Washington DC.

De la competencia participaron 14 equipos interdisciplinarios, quienes durante un año de trabajo diseñaron y construyeron viviendas que fueron evaluadas en aspectos centrales como la arquitectura, ingeniería, condiciones de confort, eficiencia energética, innovación, diseño urbano y accesibilidad, conciencia social. 

Los prototipos de las casas fueron trasladados a Cali a un sitio especial para ser recorridas, visitadas y evaluadas. En primer lugar, en lo que se refiere al diseño urbanístico, el equipo uruguayo buscó fomentar la vida al aire libre, creando grandes corredores para una fluida circulación que no busque simplemente el tránsito sino también la recreación

Además, la propuesta busca ubicarse en sitios con acceso a los servicios sociales y al transporte público, ya que entiende que ésa es una de las maneras de achicar la brecha y desigualdad social que afecta a los sectores más vulnerables

De esta manera, prevé cuatro bloques agrupados de a dos, con una alta densidad de viviendas para destinar menor espacio y maximizar el uso del espacio público. El diseño urbano también incluye el desarrollo de una red eléctrica inteligente (Smart grid) y el reciclaje del agua de lluvia

El hogar está diseñado como si fuera una casa dentro de otra; de manera que pueda adaptarse a cambios climáticos muy adversos y diferentes. De esta manera, la parte externa funciona como un aislante térmico de la casa, generando un microclima que, a su vez, también le brinda una mayor durabilidad. Un aspecto innovador es que además esta “piel” exterior puede desmontarse y ser repuesta fácilmente. 

Por otro lado, el diseño se destaca por su funcionalidad, pudiendo ser utilizada cómodamente por varias personas a las vez; ya que fue creada para familias numerosas y medias, separando áreas privadas y comunes

En todo momento, el ahorro y la maximización del espacio aparecen como una premisa central. El mobiliario acompaña este objetivo, priorizando la practicidad y la multifuncionalidad sin descuidar la armonía estética. De esta manera, es posible, por ejemplo, tener un armario que a la vez pueda usarse como escritorio, e incluso, como cama.

Un detalle que da cuenta de la practicidad que ha sido buscada en el diseño de la vivienda, es el baño, que ha sido dividido en tres áreas para poder ser utilizado por tres usuarios a la vez sin que eso implique perder privacidad

La vivienda busca ser un modelo de hogar inteligente, ya que mediante una interfaz permite, a través del uso de las nuevas tecnologías, comunicar al habitante con su propia vivienda. La casa notifica y hace sugerencias al usuario en relación a sus acciones, teniendo como objetivo principal concientizar sobre la importancia del uso de las energías renovables

Además, se implementaron paneles fotovoltaicos, electrodomésticos eficientes, reutilización de agua, diseño de estrategias naturales para lograr una mejor iluminación y ventilación, y producción de una huerta ecológica.

De esta manera, “La Casa Uruguay” permite ahorro energía lumínica, energía térmica y el consumo de agua, generando mayor rendimiento y menores gastos. La madera fue el material elegido como el más eficiente y adecuado para la construcción, debido a su resistencia, maleabilidad y posibilidad de renovación. Proviene íntegramente de bosques uruguayos y posee un certificado FSC que garantiza su adecuada explotación.

Una de las características más destacadas de esta competencia es que tiene en cuenta cuestiones sociales, económicas y ambientales propias de Latinoamérica y el Caribe, como la desigualdad socio-económica, la densidad poblacional, el régimen de lluvias y el acceso al agua, entre otros factores. 

Nuevamente la arquitectura y la innovación se ponen al servicio de las personas y el ambiente en América Latina. Esto es un gran orgullo para toda la región; y un impulso motivacional hacia la conciencia ambiental que crece en todos nuestros países, muchas veces castigados por políticas daniñas hacia la naturaleza.