La crisis de la industria de la carne vacuna debido, entre otras cosas, al aumento de precios en las góndolas, alentó la producción de sustitutos, entre ellos el cerdo, que comenzó a tener una creciente demanda en los mercados. La firma entrerriana Tierra Greda Agroalimentos tomó nota de ello, y creó una granja porcina en Larroque, Entre Ríos, que apunta a un resultado final de 2.048 madres en su etapa de máxima producción. El emprendimiento, que se encuentra en su etapa inicial, lleva invertidos 17 millones de pesos de un total de 60 millones. Por año se estima que se destinarán a la faena alrededor de 50.000 cerdos. “Recientemente completamos la primera parición general de cerdos de un proyecto de agregado de valor. Nacieron los primeros lechones de las 580 madres. Aprovechamos las habilidades granjeras que son propias de nuestra cultura, de esta provincia y hacer una oportunidad la conversión de granos en carne porcina”, dice Atilio Benedetti, presidente de la compañía. Para este primera etapa Tierra Greda Agroalimentos importó desde Brasil 580 madres y 20 padrillos, que llegaron al país en noviembre del año pasado.

LUJO PARA CERDOS: La granja está ubicada en un campo de 110 hectáreas a pocos kilómetros de la localidad de Larroque. Allí ya se construyó el primer módulo distribuido en dos sectores con barreras de bioseguridad. En total se construirán 34 galpones. En el primero se encuentra el galpón de maternidad que comprende cuatro salas individuales para los partos. La gestación dura 114 días, y después de la parición, las madres acompañan a los lechones en el período de lactancia durante tres semanas. Se realizan 24 partos semanalmente y cada semana se produce una renovación en el plantel de las madres, que entran en celo al quinto día después de la parición. Luego del destete las madres vuelven a la sala de gestación y se trasladan los lechones para completar su desarrollo a los galpones de engorde, equipado para alojar a mil animales, que ocuparán 16 galpones y tendrán una superficie cubierta de 14.000 metros cuadrados. La empresa elaboró un planteo de ciclo de engorde desde que nace el lechón hasta su faena con un peso promedio de 120 kilos. El promedio de engorde es de 700 gramos por día.
 
GRANJA PREMIUM: Para alimentar a los cerdos, la empresa produce alimento balanceado en su molino inaugurado en 2008 a pocos kilómetros del establecimiento, y que actualmente elabora 18.000 toneladas por año. Además, la empresa produce unas 60.000 toneladas de granos por campaña, de las cuales el 30 por ciento se destina al autoabastecimiento del criadero. “El alimento lo producimos nosotros, soja y maíz en su gran mayoría con núcleos vitamínicos y minerales que se agregan para compensar las deficiencias del cereal y oleaginosa”, dice Ricardo Benedetti, hermano de Atilio y gerente de Desarrollo de Producto de Tierra Greda. En dicha granja se hace inseminación artificial en el laboratorio ubicado en el sector de los machos, allí se realiza la extracción y procesamiento del semen para inseminar a las cerdas, y de esta manera lograr un promedio de 25 lechones al año, y en su momento de mayor producción, el establecimiento obtendrá unos 50 mil cerdos al año. “La genética es de primer nivel. Es de una empresa internacional con sede en el norte de Brasil, que utiliza un programa que lleva todos los datos de lo que les pasa a las madres y con eso se alimenta una base de datos a nivel internacional, que sirve para establecer el comportamiento de cada uno de los animales en todo el mundo, y acordar pautas de mejoramiento o de selección interna. Además, somos una de las tres granjas de la Argentina, libres de micoplasma, enfermedad endémica, y gracias a la inestimable colaboración de los profesionales de Gualeguaychú del Senasa, llevamos a cabo el operativo de introducir ejemplares desde Brasil”, explica Atilio.      
   La cría del cerdo está en plena expansión y las perspectivas del mercado y el negocio, son alentadoras. Atilio Benedetti es optimista y dice: “Estamos en mejores condiciones que Brasil para producir carne porcina. Mientras existan las retenciones, tanto para la producción de carne de pollo como la de cerdo, tendremos un insumo más barato. Somos optimistas porque hay un desbalance lógico en el consumo de carne porcina. Es una realidad que viene para quedarse”.