Un mar de agua dulce está acechando la zona más baja de la provincia de Buenos Aires. El 30 por ciento del Distrito de General Villegas, en el noroeste bonaerense está anegado como consecuencia de las intensas lluvias registradas desde diciembre último en Córdoba, que hicieron desbordar al Río V.

El Río V, de cuenca endorreica en su génesis porque no tiene salida al océano o al mar, nace en San Luis y desemboca en el Río Salado. Debido a las obras de canalización realizadas por el hombre en las últimas décadas, se convierte en un río de cuenca exorreica que alcanza el Salado en la zona de Bragado. En su recorrido, atraviesa las provincias de San Luis y Córdoba, pero en períodos de crecida su cauce desborda afectando a localidades del oeste de la provincia de Buenos Aires y del este pampeano.

Hace unos días atrás se dio a conocer una dura represión que sufireron los vecinos de los pueblos de Villa Sauze y Sansisena por parte de la Policia Pampeana, los primeros trataron de impedir que las máquinas de Vialidad Provincial hicieran trabajos que tenían como fin liberar el agua que bajaba del Río V para que escurra a la provincia de Buenos Aires. Los primeros pueblos que sufrieron la aprición del agua fueron aquellos dos. La represión, violenta, dejó a más de veinte bonaerenses heridos, un vecino fue derivado a un hospital local y aún está con pronóstico reservado. La palea por el agua aún no ha terminado

Luego de que la situación tomó estado público, hace unos días atrás se firmó un acuerdo para la conformación del Comité de Cuenca del Río Quinto. En dicho encuentro, estuvieron presentes el presidente de la Nación y los representantes políticos de las provincias de Buenos Aires, La Pampa, San Luis, Córdoba y Santa Fe, cuyas legislaturas provinciales ratificarán posteriormente el convenio que luego será homologado por Nación. El objetivo de ésta firma es poner un fin a los problemas de desbordes en el Río V y compromete a los Estados Provinciales a encarar soluciones en conjunto.

Sin embargo, la situación hídrica en territorio bonaerense continua siendo muy delicada. El partido de General Villegas es uno de los más comprometidos. El agua continúa fluyendo por los cortes de la Ruta Nº 188, pero las dimensiones de la masa hídrica son tan desmesuradamente enormes que a duras penas alcanza para aliviar la situación y bajar un poco el nivel del agua.

Para poder entender la complejidad de las circunstancias es como si se tratara de vaciar una pileta olímpica a través del diminuto orificio de desagote de una Pelopincho. Los cortes de la Ruta 188 son amplios (de hecho los vecinos los ensancharon), pero es tanto el caudal de agua en la zona que es muy difícil el escurrimiento de toda esa masa hídrica.

El intendente del partido de Rivadavia, otro de los territorios castigados por el agua, Javier Reynoso y el diputado nacional Sergio Buil (ex jefe comunal de dicho distrito) se pronunciaron muy preocupados por el avance del agua hacia Sansinena, pueblo que limita con La Pampa. Para prevenir la llegada de agua a la localidad de Sansinena, se está realizando “un bordo (elevación) en el camino a Sauze”

Mientras tanto Reynoso manifestó su disconformidad y exigió el pronto restablecimiento de la brecha producida unilateralmente por el Gobierno de La Pampa, que desde el día 9 de febrero sigue descargando aguas hacia esa zona.

Los rivadavienses muchas veces hemos sido castigados y se nos ha usado como contención y reservorio de las aguas y no aceptamos que nuevamente se nos castigue. Lo que entra debe ser igual a lo que sale“, dijo Reynoso. Mientras los hombres pelean por el agua, la naturaleza sólo responde por el maltrato que se le ha hecho.