El tiraje de la salamandra murmuraba en soledad en el escritorio de Doña Potola. Una antigua tetera enlozada dejaba escapar por el pico cachado, el aroma de las hojas de eucalipto medicinal que perfumaban el ambiente. El “toc-toc”de los nudillos de Prosperina sobre la puerta anunciaban exactamente las 10 de la mañana, como todos los días, con la taza de mate cocido que la dueña de casa bebe lentamente cortando la mañana.
– Le puse un chorrito de miel de la isla, que trajo Don Gregorio.
– Gracias m´hija. Espero que me haga bien a la garganta.
– ¿Me deja ver su foto en la libreta cívica, doña?
– Por supuesto, m´hija.
– Qué foto hermosa y qué porte. Digna de una princesa.
– Eran otros tiempos y otras fotos Prosperina. Ahora en el nuevo documento, pareciera que la sacan con una caja de fósforos, que ni uno se reconoce.
– ¡Cuántos sellos de las elecciones! A ver cuándo fue el primero…
– Ni se le ocurra decirlo en voz alta. Hasta la foto veníamos bien, el resto es secreto entre nosotras.
– ¿Se puede?, preguntó la Sra. República.
– Por supuesto mi amiga. Venga y sáqueme de entre tanto papelerío, ya que cada uno es un problema.
– Ni que tuvieran los resultados de las elecciones.
– ¿A cuáles se refiere? Ya que tenemos una cada fin de semana.
– Ninguna le viene bien a nuestra amiga y sobre llovido, mojado. Su “ex compañero” de ruta y jefe de Gabinete no la ha tratado nada bien.
– Creo que empezó ella señora, cuando adelantaron parte de su biografía.
– Doña, me la imagino muy sola a la Presidenta recibiendo cada día una noticia de esas que duelen profundamente. Póngase en su lugar: Se despierta con el tema de las Madres y de las casas de los “Sueños Compartidos”. Se va de viaje a Brasil y le avisan de la toma de tierras en Jujuy, con el saldo triste que dejó.
– Mi querida amiga, entiendo lo de la soledad, pero creo que ella sola navega hacia los problemas. Fíjese que fue noticia que saludara a quien ganó en las elecciones porteñas. Esto la debe hacer pensar que la sociedad espera un clima más cordial entre sus dirigentes frente a tanta violencia que nos invade a diario. Hasta se pelean en los programas de chimentos por el sólo hecho de figurar. Ante la disputa por los lugares en la lista de senadores, diputados y concejales, no quiero imaginarme con qué munición cargan los cartuchos. Deben mantener la calma, si no hasta octubre esto va a ser un campo de batalla.
– Vamos a elegir en la interna los candidatos. Eso me imagino va a traer un poco de calma, Doña Potola.
– ¡Otra burla, señora! Vamos a poder votar a quienes ellos eligieron.
– En eso tiene razón.
– Sigue funcionando el dedo para designar a los candidatos y luego nos invitan a que le demos un viso de realidad al mundo de fantasías en el que viven. Ellos eligen y nosotros refrendamos.