La Trochita o el Viejo Expreso Patagónico, declarado Monumento Histórico Nacional y que fuera inspiración de tantos libros y películas corre peligro de no poder cruzar más las soledades patagónicas.  “Hoy no tenemos combustible, ni bronce para fabricar los repuestos. Estamos en una situación muy precaria. Tenemos el apoyo de toda la cordillera, pero ahora necesitamos definiciones políticas”, comentó el maquinista Alfredo “Palito” Mansilla.

No es nueva la preocupación acerca de la continuidad de este legendario ramal ferroviario que une Ingeniero Jacobacci con Esquel, y cuyos talleres están en la bella localidad de El Maitén. A los maravillosos paisajes que cruza se contrapone la precariedad del servicio. 

La Trochita es una de las atracciones más importantes y visitadas de toda la Patagonia, el Viejo Expreso Patagónico no está pasando su mejor momento, a pesar de que sea un recurso turístico invaluable, la estabilidad de sus 80 empleados no está asegurada en estos días

Esta semana habrá una reunión en Esquel con la Administradora del ramal, la empresa Corfo-Chubut, para analizar la situación del servicio. El presidente de la Cámara Argentina de Turismo (Sede Chubut), Alberto Guzmán, asegura que no hay inversiones en el área, y que lo más importante ahora sería “reflotar un acuerdo que se firmó en el 2012, y que se trataba de abrir el tramo Maitén-Jacobacci, y hacer viajes especiales para turistas pasando por Ñorquinco, el túnel y el puente (único en el mundo) sobre el río Chico”

El representante de la entidad de turismo advirtió que también hay problemas con comunidades mapuches que han cortado las vias reclamando la devolución de tierras ancestrales. “La cordillera ha quedado relegada en cuanto a inversiones turísticas. Se han firmado acuerdos millonarios de conectividad para la costa chubutense, pero acá seguimos olvidados. No hay turismo sin infraestructura, pretendemos que el ministerio tenga contacto con los prestadores y que nos escuchen. Tenemos propuestas para que reflorezca la actividad, que hoy está planchada. El Maitén es un pueblo absolutamente ferroviario y toda su gente está unida en mantener viva a La Trochita, que es su alma y su corazón”, reflexiono Guzmán.

“La empresa no ha podido llevar adelante la administración, hay que descentralizar y tener una coordinación y una gerencia del producto, como fue históricamente. Para que funcione todo el año, remarca Guzmán, “es un recurso conocido internacionalmente y debiera salir a venderse a través de las embajadas” Mientras tanto, en estos días, la vieja trochita surca las heladas estepas y frios valles de la Patagonia que está acostumbrada al paso de este legendario tren de ensueño.