En marzo se licitará la construcción de esta planta que estará articulada con productores del cinturón hortícola. Se trata de una iniciativa que tiene el objetivo de ayudar a diminuir la inseguridad alimentaria y mejorar la calidad de vida de quienes hoy se encuentran excluidos o postergados. Se estima que estará en pleno funcionamiento antes del último trimestre del año.

“Por primera vez, la Universidad pone su conocimiento científico tecnológico en articulación con los productores de la región para la producción social de alimentos del alto valor nutricional y bajo costo”expresó el presidente de la UNLP, Fernando Tauber. 

El producto principal será una mezcla deshidratada con arroz, carne, lentejas y verduras de producción local que las familias podrán cocinar en sus propios hogares. “Tendrá como valor agregado poder retomar la práctica de almorzar o cenar en el seno familiar, y que la gente deje de tener el comedor comunitario como única alternativa”, agregó Tauber.

El proyecto fue concebido como una instancia multisectorial para planificar acciones continuas para el desarrollo productivo y la recuperación de los derechos esenciales de la comunidad, y a la vez enriquecer a la Universidad en sus actividades de docencia, investigación y extensión, con el aporte de todos los sectores sociales. La idea es trabajar con los productores del cordón hortícola de La Plata y utilizar aquel excedente de cosecha o producción que no se haya vendido para elaborar el alimento deshidratado. 

La formulación de los alimentos incluirá carbohidratos, proteínas, lípidos (aceite vegetal), vitaminas y minerales, en proporciones recomendadas por médicos nutricionistas de la Universidad. El producto saldrá condimentado y saborizado. Las familias sólo deberán hidratar las raciones y luego cocinarlas al fuego en una olla.

La planta, que tendrá una superficie cubierta superior a los 1.100 metros cuadrados, funcionará en el predio de 60 hectáreas que posee la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales. Las autoridades ya gestionan la adquisición de la maquinaria, que incluye un deshidratador SBN-10 con capacidad para procesar una tonelada de verduras frescas por día.

En el predio también funcionarán laboratorios de control de calidad, y se dispondrá de un amplio sector de aulas para tareas de docencia y extensión. Para Tauber, la puesta en funcionamiento de la fábrica representará un “aporte sustancial de la Universidad al diseño de políticas públicas para luchar contra el hambre en Argentina”.