Veintiún muestras pasaron desde aquella organizada en un local ínfimo de Balcarce al 700. Era 1981 y ese acto de mostrar significaba, para el gobierno militar instalado en 1976, cuanto menos un desacato. Tan grande fue, tanto se difundió y tanta gente la vio que hoy, 20 años más tarde, la muestra anual de la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA) se ha convertido, por calidad, en un clásico de las exhibiciones fotográficas de Buenos Aires, en donde confluyen la fuerza de las imágenes espontáneas con cierto color artístico logrado -a veces- de manera casual.
Además de mostrar la labor colectiva de los fotógrafos, verdaderos contadores de historias, marca y remarca el pregón que el sindicato de los fotógrafos ha levantado como una eterna bandera: “Toda fotografía tiene autor”.
Más de 260 fotografías en exposición, con fotos elegidas entre 2.500 imágenes enviadas por reporteros gráficos de todo el país a partir de un comité editor formado por Mariana Araujo, Pablo Lasansky, Luis Micou, Leonardo Petricio y Pascual Belvedere.
La muestra resume 2010 en el país y el mundo, con esa manera sintética -potente, cruda- con que los fotógrafos hacen real la eternidad a partir del disparo de su cámara.