Texto: Leandro Vesco / Foto: Julián Chappa

Julián Chappa quiere cambiar el mundo y lo está haciendo, es editor pero por sobre todas las cosas un abanderado de los derechos ciudadanos y hace años entabló una lucha personal contra las empresas que utilizan glifosato y contra aquellas que están encargadas de ofrecer productos para nuestra alimentación. Desde una campaña que lanzó en change.org exige que se nos informe si un alimento contiene glifosato o elementos transgénicos.

La batalla personal de Julián es apoyada por muchos que entiende que el presente y el futuro de todos está en riesgo por los químicos que consumimos diariamente en los alimentos que ponemos todos los días sobre nuestras mesas. “En Argentina las empresas nacionales y extranjeras nos mienten criminalmente al no informarnos de los venenos que ponen en los alimentos, incluso a veces informan de manera engañosa, lo cual es éticamente más grave”, expresa con preocupación Julián.

“Tenemos derecho moral, ético y constitucional a saber qué contiene lo que nos venden, a precios vergonzosos además, lo que falta es una Ley del gobierno que obligue a empresas de alimentos y bebidas a especificar si sus productos tiene o no transgénicos y/o glifosato, que se usa muchísimo en frutas y verduras”

El glifosato es un herbicida no selectivo de amplio espectro, desarrollado para eliminación de hierbas y de arbustos, en especial los perennes. Es un herbicida total.  Se puede aplicar a las hojas, inyectarse a troncos y tallos, o asperjarse a tocones como herbicida forestal. El glifosato es creación de Monsanto (quien tiene la patente), la misma empresa que creó, entre otras cosas: el Agente Naranja (usado para actividades militares) y las Dioxinas que son uno los doce contaminantes más nocivos en el mundo.

La aplicación de glifosato mata las plantas debido a que suprime su capacidad de generar aminoácidos aromáticos. El glifosato es el principio activo del herbicida Roundup (nombre comercial de Monsanto). Monsanto patentó en algunos países el evento “40-3-2″ en soja, el cual confiere resistencia al glifosato. Las plantas resistentes a glifosato son las más comúnmente llamadas “transgénicas” Numerosos estudios han demostrado que el glifosato es nocivo para la salud de las personas, los animales y el medio ambiente, además se ha comprobado que estimula la muerte de las células de embriones humanos.

Julián Chappa vive en Chascomús y desde allí emprendió su lucha contra estos gigantes de la industria mundial y contra un modo de desarrollar la economía de las empresas y productores que abastecen de materia prima para consumo humano. “La carne que compramos en cualquier carnicería es (cada día en mayor porcentaje) producida en “feed-lot”, donde los animales sufren, viven en condiciones terroríficas, se les da de comer alimento balanceado lleno de químicos y se los atiborra de antibióticos para que no se mueran o “aguanten” estar hacinados y llenos de parásitos e infecciones. Yo propongo que también el Estado haga algo porque es la salud de los 40 millones de argentinos la que está en juego”, y propone que los productores, frigoríficos y carnicerías nos informen si la carne que está a la venta proviene de animales de feed-lot.

“Ya que nos roban cobrándonos el mismo precio por carne de “feed-lot” que por carne “como la de antes”, al menos que a partir de ahora podamos elegir cuál de las dos carnes queremos, o que la de “feed-lot” no sea tan cara cuando ellos criando animales en esas condiciones ganan el triple y se hacen millonarios a costa de que nosotros comemos carne de mucho peor calidad a precios altísimos” Julian Chappa se ha propuesto accionar y no quedar pasivo, necesita de la ayuda de todos para que su epopeya pueda cambiar los paradigmas de alimentación y hacer que toda la población sepa cómo nos están envenenando. Para eso necesita que te sumas con tu firma en chanre.org, acá te dejamos el link: bit.ly/peticionTra