Tres estudiantes norteamericanos de la Universidad MIT en Boston desarrollaron el primer lápiz plantable que una vez que deja de ser utilizado para su principal propósito puede plantarse y dar vida a diversas flores y hierbas, ya que lleva una semilla en su interior.

Girasol, caléndula, menta, cilantro, lavanda, perejil, tomillo, romero son sólo algunas de las plantas que podemos obtener tras plantar uno de estos lápices, que también están diponibles en colores, y que pueden plantarse en cualquier espacio, ya sea nuestra casa, la oficina, el jardín o el balcón.

El funcionamiento es sencillo: La cápsula protectora de la semilla se disuelve con el agua para dar comienzo a la germinación. Cada cápsula contiene tres semillas, para que no haya problemas.

Cuando en 2012 estos jóvenes publicaron la idea en un conocido sitio web, el interés fue tal que en sólo 30 días y entre más de 2000 personas, se donaron aproximadamente 40.000 dólares para crear el proyecto, y también lo hizo el fundador de dicho sitio, quien advirtió un gran potencial y firmó un contrato con los estudiantes para la distribución y la venta en Europa de los primeros lápices, que se pusieron a la venta en 2013.

Actualmente una gran cantidad de estos lápices se venden a empresas que los personalizan como regalos empresariales. Lo cierto es que es una interesante manera de reciclar a los lápices que ahora pueden volver a ser plantas.