Visitantes ilustres llegan días antes de la primavera en Punta Tombo (Chubut), se trata de los pingüinos. “Los primeros ejemplares están llegando aparentemente sanos y sin manchas de petróleo”, afirmó con alegría el Subsecretario de Conservación y Áreas Protegidas Marcelo Bertolotti. Los pingüinos generan una atracción que fascinan a 65.000 turistas que llegan todos los años a la Reserva.

Los pingüinos llegan desde los mares helados del sur del continente. La Reserva de Punta Tombo está a 100 kilómetros de Rawson y es un lugar elegido para estas aves que no vuelan, cuya población llega a elevarse a un millón de ejemplares. La Reserva será habilitada al público el viernes 16 de septiembre cuando ya los pingüinos estén aclimatados.

Los pingüinos que llegan a las costas chubutenses son de la raza Spheniscus magellanicus, y se trata de ejemplares muy amigables que se acercan hasta los grupos de turistas y permiten que se les saque foto o filmen, muchas veces los pingüinos acompañan a los niños en las caminatas. El área de la Reserva es de 210 hectáreas. Para entender mejor el comportamiento de estos simpáticos animales, se recomienda pasar por el Centro de Interpretación a la entrada de la Reserva.

Estos primeros ejemplares que llegan a Punta Tombo son machos que preparan sus nidos para esperar a las hembras que en octubre pondrán sus huevos, para que en 40 días después nazcan los jóvenes pingüinos para recrear el circulo de la vida de la naturaleza. Los pichones son de extraordinaria belleza y sus madres los alimentan con anchoitas y calamares.

Aunque son la atracción principal, además de los pingüinos en Punta Tombo hay un entorno natural único, en un escenario maravilloso en donde la Patagonia se muestra en su más impactante esplendor. Los choiques, martinetas, chingolos y calandrias son algunas de las aves que vuelan por el cielo brillante que es reflejado en el azul profundo del mar argentino.