Como ya había sucedido en la Fiesta Nacional del Trigo, en Leones, el subsecretario de Agricultura, Oscar Solís, fue enviado por el ministro Julián Domínguez, a enfrentar una tribuna absolutamente hostil en el Congreso “A Todo Trigo”, que la Federación de Acopiadores organizó en el hotel Sheraton de Mar del Plata. Solís llegó al lugar prácticamente solo y pasó inadvertido entre cientos de personas hasta que le llegó el turno a su panel. Antes, representantes de varios sectores habían tirado munición gruesa contra la intervención en el mercado triguero del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. El economista de la Sociedad Rural, Ernesto Ambrosetti, había dicho que para exportadoras y molinos de harina la situación resultaba tan favorable como “cazar en el zoológico” y “pescar en la pecera”. El panel de Solís no era más amigable, pues junto al funcionario se sentaron Juan Carlos Morán (Coalición Cívica), Christian Gribaudo (PRO) y Juan Casañas (agrodiputado de la Federación Agraria), que también descargaron fuertes críticas. Pero a su turno, Solís mostró disciplina con el Gobierno, pero a la vez comprensión con el sector triguero. Y valor para expresar su propio pensamiento. Por ejemplo, sostuvo que en Agricultura “somos conscientes de que hay un montón de cosas para corregir y si este gobierno continúa será momento de sentarnos a dialogar teniendo en cuenta todos estos elementos, ya que hay que modificar algunas cosas que para mí están mal”. En otro tramo, reconoció que “dentro del gobierno no hay un único pensamiento, lo que sí hay es una sola decisión que es la que toma la Presidenta”.