Fotos Juan Carlos Casas

Para algunos la clave es la inconfundible guitarra de Choya. Para otros es la calidez de Víctor Hugo Godoy o el talento de “Meco” Albornoz. Fue durante años la voz de Lalo Márquez. Y desde hace unos años es la pujante juventud de Lionel Pacheco. Pero como el todo es más que la suma de las partes, no es ni una cosa ni la otra sino todo eso junto: Los 4 de Córdoba son una chispa que sólo se enciende cuando se encuentran sobre el escenario para cantar.

Son un caso extraño no ya en la música nacional, sino en la de cualquier otro país. Hace 45 años que mantienen el fuego de un grupo que el paso de los años está lejos de extinguir. Por el contrario, el tiempo los fortalece. Por eso uno tiene en la memoria a las canciones porque ellos las han cantando: La Oma, Merceditas, Zamba de Alberdi, canciones que los muchachos no pueden bajarse del escenario sin cantar.

Por todo eso que representan Los 4 de Córdoba, el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, los distinguirá con una mención especial el próximo lunes 19, en la que se reconocerá el aporte cultural de estos verdaderos embajadores de la música argentina, gracias a un repertorio amplio, tanto en los ritmos, como en la temática, las armonizaciones. “No le hacemos asco a nada”, dijo alguna vez Víctor Hugo Godoy, en una entrevista con El Federal para graficar ese carácter ecléctico del grupo que los llevó a grabar con artistas de diversos ritmos, como Carlos “La Mona” Jiménez, con quien también cantaron en el escenario de Cosquín.

Se trata de la distinción “Hombres y Mujeres de Nuestra Tierra”, que se entregará a los artistas que hayan hecho un aporte a la cultura popular. Será el lunes 19 de mayo a las 19 en el Salón de los Pasos Perdidos de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, Avenida Rivadavia 1864, 1er. piso, Ciudad de Buenos Aires.

Integran el reconocido grupo folklórico: Víctor Hugo Godoy, Héctor “Choya” Pacheco, Américo “Meco” Albornoz y Lionel Pacheco, que además de tener mano para la guitarra es un genial ilustrador. Lionel, hijo de “Choya”, se incorpora al grupo en 2004, momento en que “Lalo” Márquez dejara el grupo por cuestiones de salud.

Desde su llegada a Buenos Aires en 1969 de la mano del director artístico de la CBS, Hernán Figueroa Reyes, grabaron más de una veintena de discos en los sellos más importantes. En 1973 ganan el Festival Cosquín de la Canción y también el Festival de Punta Arenas, en Chile. Ambos galardones se repetirán más tarde en su carrera. “Canto al inmigrante”, su disco de 1978, es una de sus obras más reconocidas y se convierte en espectáculo poético-musical de gran trascendencia. Contó con la participación de Antonio Tarragó Ros, Domingo Cura, Kelo Palacios, Oscar Alem y Colacho Brizuela, entre otros. Y 15 años más tarde, en su reedición, con Teresa Parodi, Yamila Cafrune, Luis Landriscina, Cacho Castaña y Argentino Luna.

En 1978 también protagonizan junto a Santiago Ayala “El Chucaro”, Norma Viola y Marcelo Simón, el espectáculo integral “Cordobeses y basta”, que luego graban en 1991 con músicos invitados de su provincia. En 1980 concretan “Mujer, madre de canciones”, donde reúnen obras de doce mujeres destacadas de toda Latinoamérica: Violeta Parra, María Elena Walsh, Chabuca Granda, Eladia Blázquez, entre otras grandes autoras. En 1982 este disco llega a EE.UU., lo que les permite realizar presentaciones en distintos escenarios de ese país a lo largo de toda su carrera.

En 1999, con motivo de sus 30 años de trayectoria, graban para la compañía Warner Music: “30 años entre amigos” con  invitados tales como Los Tucu Tucu, El Chaqueño Palavecino, La Mona Jiménez y El Chango Nieto, entre otros. En 2005 ganan el Festival Cosquín de la Canción con el tema “Se llamaba infancia”.

Este año, en el que celebran 45 años de canto, trayectoria y amistad, comenzó con el recibimiento del máximo galardón del Festival de Cosquín: El Camín de Oro. Y continúan festejando mientras presentan su último trabajo discográfico “Córdoba me llama” en los más destacados festivales de la Argentina, renovando su complicidad con el público que los abraza.