Fotos Juan Carlos Casas

Frente al bar donde va cada día hay un gomero gigante cuya sombra cobija varias mesas; allí, en esa combinación está la fuente inagotable en donde nutre su ser. “A veces esa intensidad me baña completamente, llena el cerebro y tiene efectos definidos sobre el cuerpo. Es pura energía: benigna, creativa y atemporal”, describe Fernández Novas sobre el árbol, en su reciente “Manual Práctico de Yoga Planes”, una completa y práctica guía del yoga, para realizarlo solo o enseñarlo a los demás.

Carlos Fernández Novas, instructor de yoga y fundador de la Asociación Civil para la Difusión del Yoga, va todos los días al coqueto bar La Biela, de Recoleta. Allí está su isla, el lugar donde se inspira mientras bebe café.

-¿La práctica del yoga permite encontrar el camino correcto de una persona?
-Sí, por supuesto, porque yoga viene de yugo, que significa unir lo superior y lo inferior, y es una forma de vida. Una persona que es corrupta no puede ser un verdadero yogui, puede hacer ejercicios de yoga, pero algo en él va a estar mal porque es una persona fragmentada, no íntegra. El yoga tiene que ver con la integridad, no con decir una cosa, hacer otra, y pensar una distinta.

-¿Cuál es la importancia de la respiración en la práctica de esta técnica?
-Es clave. Sin respiración el rendimiento es muchísimo menor, y también es menor el rendimiento si no hay conciencia de lo que se está haciendo. El manejo en el yoga es distinto. Cada ejercicio tiene su momento clave para inhalar y exhalar. No es complicado, pero si no se sabe respirar bien, lo puede ser. Hay tres tipos de respiración básica en el yoga: baja, media y alta. Es importante trabajar en los tres tipos. Hay que tender a respirar con la parte abdominal, en general es la forma más natural, llenando bien los pulmones sin forzar. Las “ásanas” (posturas) deben estar acompañadas por la respiración adecuada. Después de las clases se pueden hacer ejercicios respiratorios que se denominan “pranayamas”. No recomiendo que en el medio de ciertas posturas se realicen los kumbakas, que es la retención de oxígeno, pues tiene sus peligros.

-¿Sirve el yoga para tratar dolores?
-Aquí entramos en un tema que tiene que ver con el yoga terapéutico, que personalmente creo que lo deberían dar los médicos que hagan yoga. No es cuestión de meterle yoga a todo el mundo. Es lo más poderoso que hay, pero si se acompaña con un tipo de vida conducente y se practica cotidianamente una clase completa, y no una clase para reventar. Tuve una paciente de 70 años que en las clases la tenía que sostener porque se caía. A los dos meses se me tiraba encima y quería tener sexo conmigo. La mujer tenía una colección de pastillas y las dejó a todas. Me acosaba constantemente, no podía ir solo, y llamaba a un amigo para que me acompañe. Ese es un ejemplo de cuán efectivo es. Si asisten a clases en la cual trabajan el cuerpo completo, y sin consumir porquerías, alcohol, cigarrillos, van a tener una vida sana. No se va a necesitar ningún yoga terapéutico. Pero remarco que lo terapéutico, en mi opinión, debería ser dado por el médico. Porque es muy delicado. Si alguien tiene una desviación en la columna, va a encontrar ásanas para eso, pero tiene que ser dadas con mucha cautela y precisión.

-¿Por qué es importante la meditación?
-Entramos en algo similar al “pranayamas”, a los ejercicios respiratorios. El “hatha-yoga”, el “yoga-físico”, es una meditación con el cuerpo en la cual se toma como mandala el propio cuerpo. Después de la clase, se puede hacer algún tipo de meditación particular en torno a los chakras. Se puede usar cualquier método de meditación, pero la verdadera, que no quiere hacer la gente, emerge de su vida cotidiana, dándonos cuenta de lo que pensamos, sentimos, y hacemos. Lo importante es que florezcan los sentidos.

Los riesgos de no saber darlo.

Se notan los años de yoga en la voz de Carlos. Habla con una paz infinita, ayudada por el ejercicio de conocer las técnicas de respiración. Dice “El problema es cómo se da el yoga. Podría causar un riesgo tremendo si está mal enseñado. Si un bruto enseña una torsión sin estar precalentado, puede generar un problema en la vértebra de la columna. Es peligrosísimo dado mal. La clase debe iniciarse con brazos y piernas que es lo más utilizamos, para luego ir haciendo otros ejercicios. Bien dado no tiene peligro. No puede ser que uno tome tres clases de yoga y se ponga a enseñar. Eso es lo que está pasando y están arruinando el yoga.

-¿Un maestro de yoga debería saber realizar todas las posturas?
-No necesariamente. Depende de la persona, si tiene huesos enormes, una herencia genética de poca flexibilidad, tiene que enseñar lo que sabe, y si no lo puede hacer, tiene que saber transmitirlo para que el alumno que tenga mucha flexibilidad lo pueda hacer. Pero no por eso deja de ser un maestro. La maestría tiene que ver más que nada con una integridad que después se refleja en un repertorio mínimo, no se pueden largar a dar clases si no tienen criterio de cuáles son los movimientos de la columna. Hay mucho marketing con palabritas. Están haciendo estragos. Están haciendo del yoga un verdadero fraude, una estafa. Si hay esfuerzo, no es yoga. No se tiene que esforzar el cuerpo al máximo sino se está preparado, por ejemplo para hacer una retroflexión, hay posturas intermedias. El maestro de yoga entra en comunión con el alumno, usándolo de espejo, sin forzarlo.

-¿La práctica del yoga sirve como complemento para hacer deporte?
-Estoy trabajando en un libro que va a tratar sobre el yoga para todos los deportes. Cada deporte tiene asanas particulares. Tengo alrededor de 30 posturas para cada deporte. El yoga trabajado en todo el cuerpo da un estado físico para cualquier deporte. En el libro pongo el acento en cómo trabajar cada deporte.