Por Leandro Vesco

Tenía que llover 900 milímetros en un año y ya van cayendo 1350. No hay tierra que pueda absorber semejante cantidad de agua ni caminos rurales que soporten ese caudal de lluvia. El noroeste de la provincia de Buenos Aires -al igual que el sudoeste- viven uno de los peores escenarios de inundación de su hisoria, el Partido de General Villegas es el epicentro de esta tragedia que aísla pueblos, deja sin escuelas a los niños, provoca muerte de ganado y peligra la llegada de médicos a las comunidades afectadas.

El Partido de General Villegas está en la esquina noroeste del mapa de la provincia. Es una tierra llana donde el agua se traslada lentamente. La pendiente es suave y la enorme masa de agua se mueve como un mar de agua dulce en resagado movimiento. Le cuesta al agua estancada llegar a los arroyos y ríos para que estos cauces la trasladen al Rìo de la Plata y al mar argentino. Se agrava más la situación porque la tierra ya no puede absorver más agua. Esto tiene consecuencias directas en la vida de los habitantes de los pueblos: los caminos rurales se hallan en algunos casos, como en San Miguel Arcángel en Adolfo Alsina con tramos con más de un metro de agua.

Las lluvias no cesan, para esta semana se esperaban más de 70 mm, que iban a sumar a los 300mm que han caído en el último mes. El agua ya ha llegado a la periferia de la ciudad cabecera, General Villegas, teniendo que ser evacuados 45 vecinos. “Aún  no se han podido evaluar las pérdidas, pero el 60% de la zona rural del Distrito se encuentra afectada por el agua”, expresó a las prensa el Coordinador de Defensa Civil de Villegas, Juan pablo Del Vecchio.

Hace más de dos años que la zona está castigada por el año. Cuando El Federal quiso ir en noviembre último a la zona, todos los caminos a los pequeños pueblos del Distrito estaban bajo agua, con algunas mejoras temporarias, la realidad en un año empeoró. Las lluvias dieron un respiro en el segundo trimestre del año, pero luego desde el cielo se vio caer agua, y mucha. En algunos casos desde febrero pasado hay pueblos inundados. 

El hecho de que los caminos rurales estén intransitables vuelve aun más complicada la vida en pueblos como Santa Regina, Santa Eleodora y Villa Saboya, a los que sólo es posible acercarse con vehículos especiales y con mucha experiencia en el manejo con agua. Cuando cae el sol en estos pueblos se enciende la alerta. Cualquier emergencia que pase en estas comunidades a estas horas, ya no podrán ser atendidas hasta el sol despeje un poco el agua y el panorama, esto siempre y cuando no llueva.

El gobierno bonaerense entregó esta semana 30 colchones, 40 canastas de alimentos secos, agua, pañales y frazadas. La ayuda es recibida con desgana, lo que los pueblos necesitan es poder regresar a sus casas y poder vivir sus vidas sin el temor a la lluvia. Las promesas electorales necesitan ser cumplidas. No hay más margen de tiempo para estas comunidades. La falta de obra provoca además éxodo, cansados de tener agua en sus caminos y casas, muchos habitantes deciden irse a la ciudad cabecera, dónde por lo general siempre se hacen obras de entubamiento y canalización, y entonces allí el agua no llega.

Los productores sojeros están preocupados: hay 4000 toneladas de soja que están a punto de perderse por la acción del agua. Contradicciones de la vida: la soja que da de comer a pocos, es la causa de la desdicha de tantos habitantes de esta tierra que gracias al modelo productivo elegido deben sufrir esta realidad. La soja es una de las causas de la falta de absorción de la tierra.