Por Sonia Renison 
 
Si no se mira las veredas enceradas y se alza la vista hacia el horizonte es la imponencia de la Cordillera de Los Andes la que brinda el marco soñado al paisaje. Ese es uno de sus capitales, pero también lo es su historia: desde acá gobernó San Martín cuando Buenos Aires le dio la espalda. En sus huellas está la fuerza de sus pioneros que se basaron en los canales de riego huarpes para desarrollar oasis de cultivos que son hasta hoy uno de sus sellos distintivos, además de su arquitectura que combina diseño urbanístico y edilicio: estilo propio para la memoria de los viajantes. Y para orgullo de sus habitantes.    
 
Desde la llegada en avión se revela una parte fundamental de esta provincia que ya fue distinguida como la Octava Capital Internacional del Vino. Porque desde el cielo y en la tierra, ahí mismo cuando uno desciende de la nave, los viñedos poblados de hojas verdes se abren en cuadros a un lado y al otro y anuncian el emblema de esta provincia: el vino. 
 
Hay una postal encantadora también, que es la sencillez de quien barre la vereda con una palma, la hoja de la palmera, mientras el agua corre por las acequias que atraviesan todas las veredas y forman parte -según los entendidos- del sello distintivo de esta ciudad que siempre se dijo en voz alta que era una de las más lindas de la Argentina.
 
Todo parece bucólico pero los números atrapan al lector si tiene en cuenta que esta ciudad epicentro del enoturismo cuenta en su territorio provincial con cerca de 1000 bodegas y un circuito de 500 restaurantes, bares y hoteles boutique temáticos. Y en la misma ciudad se agrupa el 70 por ciento de la hotelería provincial y el 80 por ciento de la oferta gastronómica. 
 
¿Cómo es la elección?
 
La elección de Mendoza Ciudad Maravillosa por New 7 Wonders, -la misma fundación que organizó el evento que permitió que las Cataratas del Iguazú sean elegidas como una de las maravillas naturales del mundo-, ponen a la Argentina en el calendario de la promoción a nivel mundial. Cordillera, vino, nieve, arquitectura, las acequias y las veredas enceradas fueron parte del mundo que distinguió a esta ciudad entre 1200 otras urbes del mundo, luego restringida a una elección entre 77 y ahora, entre 28 que en julio de 2014 se reducirán a 14 y en diciembre siguiente sabremos que tan maravillosa es Mendoza. 
 
Por eso, cuando a principios de octubre resultó elegida, por sobre incluso la ciudad de Buenos Aires y quedó como única ciudad de la Argentina en este certámen no hubo ni tiempo de festejar porque la brecha se achica y ante la posibilidad todos los interesados pusieron manos a la obra. 
 
El apuro está a tono con este fin de año. Cuanta más gente vote asegurará que Mendoza pueda llegar a la final. 
También fue emocionante cuando el propio presidente de N7w, Bernard Weber le dijo a esta revista que la diferencia de las Cataratas con respecto a sus 28 competidores era la “paz” que transmiten las aguas del río Iguazú que transcurren hacia su caída brutal, es el instante que deja sentir el “dramatismo que hay en la naturaleza. Iguazú, realmente es el lugar donde se puede medir la naturaleza”, le dijo a esta cronista hace un año y luego ganaron como nuevas maravillas naturales. 
 
A medida que se acorta el tiempo se acelera el espíritu y la campaña apunta a recolectar votos en Internet. Es, entonces, esta cuenta regresiva la que quizás Mendoza de una alegría diferente a los argentinos.Por eso la convocatoria es para todos. Vení, votá. ?
 
Dónde votar:

www.mendozamaravillosa.com