Los “objetos” decomisados fueron: Un ave pecho amarillo chico (Pseudoleistes virescens) embalsamada; un cráneo de puma (Puma concolor); un cráneo de zorro (Lycalopex griseus); medio cuerpo de ñandú (Rhea americana) embalsamado; un ejemplar de águila mora (Geranoaetus melanoleucus) embalsamada y once plumeros de pluma de choique (Rhea pennata). 

También un gato del pajonal (Leopardus colocolo) embalsamado; un cuero de puma (Puma concolor), una taxidermia de carpintero real (Colaptes murinus); dos cueros de lampalagua (Boa constrictor occidentalis); un cuero de curiyú (Eunectes notaeus); dos maxilares interiores de guanaco (Lama guanicoe); dos zorzales colorados (turdus rufiventris); tres siete cuchillos (saltator aurantiirostris) y un cimarrón (Sicalis flaveola).

Además, los investigadores encontraron tres tramperos utilizados para captura de aves; 17 vizcachas (Lagostomus maximus) evisceradas congeladas; dos liebres maras (Dolichotis patagonum) evisceradas congeladas; tres liebres europeas (Lepus europaeus) evisceradas congeladas; un peludo (Chaetophractus villosus) eviscerado; un piche (Zaedyus pichiy) eviscerado y una caparazón de piche (Zaedyus pichiy), entre otros. Se constató además la existencia de armas de fuego y municiones.

El operativo fue realizado por el Departamento de Fauna de la Dirección de Recursos Naturales Renovables, en conjunto con la Unidad de Investigaciones del Ministerio de Seguridad de esa provincia, en el que se logró rescatar aves silvestres y decomisar productos y subproductos de la fauna silvestre protegida.

En el lugar buscaban a un hombre que tiene pedido de captura. Allí se determinó la existencia de irregularidades en materia de fauna, y luego de allanar un domicilio particular en Dorrego, Guaymallén, se determinó la existencia de aves silvestres en cautiverio sin la documentación que acreditara su origen legal.