La Dirección de Recursos Naturales de Mendoza habilitó la caza de algunos animales exóticos en campos privados a partir de una modificación de la ley vigente. “Lo que se hizo ahora es una actualización de la ley vigente debido a la presencia de animales exóticos que invaden los campos de propietarios mendocinos que tienen hectáreas al límite de las provincias del San Luis y La Pampa”, explicó el jefe del Departamento de Fauna de Mendoza, Adrián Gorrindo, sobre la nueva resolución.

Esta invasión sucede en las localidades de Canalejas y Cochicó, ubicadas a unos 400 kilómetros de la capital provincial, lo que hizo que los propietarios de hectáreas en esta zona mostraran su preocupación al Gobierno.”Estas especies, como el chancho jabalí, liebre europea, ciervos colorados y conejo, afectan la flora nativa e impactan sobre el sector agropecuario y ganadero provincial”, indicó Gorrindo.

Los cotos de caza habían sido motivo de disputa, y el Gobierno había adelantado que los prohibiría. Ahora, se habilitó la práctica de la caza deportiva y bajo regulación específica de los propios cotos. “Algunas ONG plantean que se capturen los animales y sean devueltos a su lugar de origen. Eso es una utopía, porque no hay presupuesto para hacer semejante tarea, sobre todo cuando hay un montón de otras necesidades. Seguramente recibamos algún amparo“, expresó Gorrindo.

Los jabalíes y los ciervos fueron traídos al país, entre otras cosas, desde Europa para actividades de cacería y luego son liberados intencionalmente o escapan y generan un conflicto ambiental. Nosotros recibimos denuncias de zonas limítrofes con San Luis y La Pampa que están ingresando ciervos y el conejo vendría desde Chile“, concluyó.

Por su parte, desde el Colegio de Abogados de Mendoza, la Comisión de Derecho Animal está evaluando medidas. Oscar Mellado, letrado especialista en esta área, declaró a medios que “Estamos en contra de lo que se ha decidido. Creemos que se debió buscar otra alternativa. No nos resignamos a que la única salida sea la muerte de seres inocentes“. Y agregó que “Las alternativas debería buscarlas el Gobierno, no nosotros. No obstante, podría plantearse capturarlos con métodos incruentos y esterilizarlos, como se hace con la fauna urbana. Con el mismo criterio, se mataría a los perros en la calle, que no tienen la culpa de estar abandonados, como tampoco la tiene el ciervo.