En 1816 Eliphalet Remington creó un arma que parecía ser mejor que las existentes. Fue entonces que en la herrería de su padre, en Ilion Gulch, New York, se puso a trabajar. 
El Remington “Patria”, es un fusil “monotiro” de retrocarga, utilizado por el Ejército Argentino desde 1879, conocido como: “Modelo Argentino o Remington Patria”.  En la década del 1870 comienzan a ingresar, alternadamente, algunas armas de retrocargas, por lo general de manufactura norteamericana, Spencer, Sharps, Merrill, y claro está, el Remington 1866/71 y el 74 que se usó hasta llegar al modelo 1879, siendo finalmente cambiado por el Mauser 1891, y el de 1909.
Hemos encontrado en “revisionistas.com” que “El Remington, de gran presencia en nuestras tropas en su versión de fusil de infantería o carabina de caballería, tiene un gran dilema, pues no se sabe a ciencia cierta quién fue el introductor del mismo, hay opiniones encontradas, parte de la biblioteca se lo atribuye al presidente de la nación D. F. Sarmiento, a quien le fue ofrecido por una firma norteamericana; inclusive se dice que él mismo había participado en las pruebas de la nueva arma; sin embargo, otros opinan que fue el general entrerriano Ricardo López Jordán.  Lo cierto es que antes de la compra oficial realizada por nuestro país en 1872, esta marca tenia presencia en nuestras filas militares, pero no hay documentos fidedignos que avalen una u otra postura. Los 75.000 Remington que se compraron entre la fecha de su aparición y 1896 revolucionaron el combate en estas tierras, haciendo desaparecer el antiguo fusil a chispa o de pistón, ya que podía practicar tiro a tiro 6 disparos por minuto a 1.000 metros de distancia.  Su alcance eficaz estaba dentro de los 300 metros, pero esa distancia alcanzaba y sobraba para deshacer las cargas del enemigo”.
El “Patria” fue utilizado en la Campaña al Desierto que encabezara el general Julio Argentino Roca en su última fase.  Eran de calibre “43 Spanish”, un tiro de gran poder. “Sin embargo, desde el punto de vista del soldado de primera línea, ésa no fue una buena compra.  Porque cualquier tirador hubiera preferido el Winchester calibre 44 muy en boga por ese entonces en los Estados Unidos, el cual, al par que poseía una mayor velocidad de fuego, permitía con un rápido golpe de manivela volver a tirar contra un enemigo que hubiese llegado a menos de un metro de distancia.” Los Winchester se utilizaron por primera vez, según se dice, en uno de los fortines situados en Carlos Casares, dependiente del Fuerte Gral. Paz, y por eso se lo conoció como “Fortín Rifles”.
El tiro rápido, como con el Winchester, no era posible con el Remington, que debía ser manipulado de tal forma que no permitía usarlo en un entrevero. “La experiencia recogida en los años siguientes hizo notar que después del último disparo y con el enemigo a tres metros lo mejor era arrojarlo lejos y tirar de la espada.”
Pero pese a estas notorias limitaciones el Remington hizo sentir de inmediato su presencia y el número de bajas enemigas en la lucha contra el indio se vio aumentado muy sensiblemente.  La entrada en funcionamiento del telégrafo y los Remington fueron los elementos técnicos fundamentales que transformaron radicalmente la estrategia bélica secular contra los aborígenes.
Nuestras tropas también lo utilizaron a principios del 1900 en los conflictos territoriales que mantuvimos con Chile.
El modelo 1879, primer fusil oficial del Ejército, no se mantuvo en servicio por mucho tiempo ya que fue reemplazado por el fusil Máuser de 1891