“En esta nueva edición del reporte de sustentabilidad se compartieron los avances de la Compañía en su compromiso con el desafío que presenta la agricultura y la responsabilidad de contribuir a aumentar la producción mundial de alimentos, teniendo en cuenta su creciente demanda, la limitación de los recursos naturales y el cambio climático”, dijo en la presentación Pablo Vaquero, vicepresidente de Monsanto Latinoamérica. Lo dijo en un momento en donde se cuestiona la labor global de la compañía, con acusaciones sobre la bondad de los alimentos que genera, tema que  la ponen en el centro de la escena. 

“Día a día trabajamos para responder a la creciente necesidad mundial de alimentos y fibras, conservando al mismo tiempo los recursos naturales y mejorando la calidad de vida de los productores. Estamos convencidos de que debemos promover y acompañar el continuo crecimiento profesional y la seguridad de cada una de las personas que forman parte de nuestra organización,” señaló Bernardo Calvo, Presidente de Monsanto Latinoamérica Sur.

Según los números de la empresa, más de 2,7 millones de pequeños productores adoptaron la tecnología en genñetica de semillas que difunde la compañía. “Producimos más conservando los recursos claves para la producción”, dijeron.

A nivel de inversión nacional, Monsanto apunta sus cañones a Córdoba. Para 2014, planea inaugurar una planta (de 28 hectáreas) para acondicionar semillas de maíz en Malvinas Argentinas (a 10 kilómetros de la ciudad de Córdoba) recibe la resistencia de una parte de la población y pone en aprietos a su intendente, que intenta impulsar un plebiscito. Producirá 3,5 millones de bolsas de semillas.

Distinto es el panorama que tiene en otros países: la semillera cesó sus actividades de promoción de semillas genéticamente modificadas en Europa. Así lo afirmó un representante de la sucursal alemana de la firma. “Ya no trabajamos en la promoción de nuestros productos en Europa. Tampoco tenemos previsto solicitar permiso para la venta de nuevas plantas transgénicas en la región”, dijo Brandon Mitchener en una entrevista concedida al periódico berlinés ‘Tageszeitung’. La razón es que detectaron que esas semillas perdían popularidad entre los productores.

Pero aquí se afianza: lleva 55 años en la Argentina y está presente, además, en 66 países, en donde tiene 21 mil empleados. Es la más importante del mundo como proveedora de productos agrícolas pensados para la generación de grandes rendimientos. Dice que sus objetivos son que los productores conserven los recursos naturales. De todo lo contrario la acusan las organizaciones ambientalistas.