Por Leandro Vesco

Si se nos permitiera imaginar una fábrica de venenos y en donde todo lo que se produzca hace mal y daña, no habría que buscar mucho, todos los caminos conducirían a la planta que Atanor tiene en San Nicolas y que el Juez Facundo Puente ordenó clausurar. ¿Los motivos? Muertes y contaminación en el aire, suelo y agua.

En las afueras de San Nicolas se levanta este coloso contaminante, Atanor, que es el segundo productor de glifosato en el país. Alrededor de la planta, está el Barrio Química, de seis manzanas de diámetro, allí viven familias de bajos recursos que en los últimos años han tenido que sufrir alrededor de 200 muertes, afecciones respiratorias, y en donde el cáncer es más común que una gripe. La enfermedad y la muerte rodean a Atanor.

Hace siete años que los vecinos del barrio y los trabajadores de la planta vienen denunciando los desórdenes e irregularidades que se hacen en la Planta, estas denuncias han sido acompañadas por el Foro del Medio Ambiente (FOMEA), OPTAR (una ONG que ayuda a personas discapacitadas) y el colectivo Protección Ambiental del Río Paraná, el Dr. Fabián Maggi los representa.

Las denuncias tristemente recobraron valor cuando hace un mes murió una niña de seis años, ¿diagnóstico?: leucemia, la familia vive a 50 metros de los piletones donde Atanor vierte sin tratar líquidos que propagan la muerte. El Juez oyó a los vecinos y entendió que demasiados casos de necrosis y cáncer tendrían que tener un denominador común: la planta de Atanor, así fue que el jueves sin avisar se presentó en la planta con Gendarmería Nacional y Prefectura Naval Argentina, y comprobó lo que desde el año 2009 los pobladores de Barrio Química venían asegurando: son arrojados sin tratamiento químicos al arroyo Jaguarón, que desemboca directamente en el río Paraná

Allí mismo ordenó la clausura de la planta, pero además prohibió que salgan o entren camiones, con previa autorización y detallando qué productos ingresan o egresan, también que detengan en forma inmediata el vertido de efluentes en piletas y arroyo y, lo más importante, que se detenga la producción en toda la planta.

El abogado que patrocina a los vecinos tiene muchos datos aportados por ellos y por ex trabajadores de la planta que aseguran que bajo tierra y en terrenos pertenecientes a la planta, existen tambores de trifluralina, un potente herbicida que es cancerígeno. Atanor, según el Dr. Maggi, para abaratar costos, elige esta opción: en vez de tratar este veneno, lo deposita bajo tierra, contaminando el suelo y las napas. 

Atanor tiene siete causas judiaciales, entre ellas, ambientales, penales y administrativas, ya que, como se cuestiona el abogado querellante: ¿cómo pudo haberse habilitado una planta así? Lo cierto es que el OPDS (Organismo Provincial para el Dersarrollo Sostenible) le otorgó a Atanor el certificado de aptitud ambiental. El proceso de producción de la planta nunca se modificó, por lo tanto cuando los inspectores del OPDS fueron, tendrían que haber visto lo mismo que vio el Juez Puente. Esto hace suponer que, como declaró en la Revista La Vaca el Dr. Maggi: “Siempre que hay contaminación, detrás no hay solamente un empresario contaminador sino un funionario corrupto” También están en duda –y sospechados de anormalidad- los convenios que Atandor tiene con la Autoridad del Agua provincial.

¿Quién es Atanor y qué produce? Para conwwwar esta pregunta, nada como servirse de la fuente más directa: la propia empresa. Atanor forma parte del Grupo Albaugh, y el 20% de ese grupo es propiedad de compañía de agrotóxicos china Huapont Nutrichem Co. En su página web, Atanor advierte que una de sus claves es “el equilibrio permanente con el medio ambiente”, y siguen: “El desempeño ambiental, social y económico de Atanor es constantemente evaluado para poder establecer cada vez más objetivos y metas que nos permitan asegurar la toma de decisiones sustentables y reflejar nuestras gestiones” Hay un párrafo en su discurso que podría aplicarse al caso de los habitantes del Barrio Química, al afirmar que una de las bases de su trabajo es: “Asegurar la seguridad y salud de nuestros trabajadores y comunidades circundantes

Referido a esto, en la planta de Atanor se produce: Atrazina, Triacetina, Soda Cáustica, Hexametilen Tretamina, Ácido Clorhídrico, Formol, Acetato de Etilo, Acetato de Butilo, Ácido Acético, entre otros agentes químicos, también en su línea producen Azúcar Común Tipo A, la que todo compramos en los supermercados, y allí es cuando caen en una mentira vil: dicen que este azúcar lo hacen para endulzar chocolates y yogures. Lo cierto es que el azúcar les sirve para fabricar su producto estrella: el glifosato. Atanor es el principal productor de azúcar del país, superando al Ingenio Ledesma, y el segundo de glifosato.

El Diario La Capital de Rosario y la Revista La Vaca hicieron investigaciones que desnudan la trama detrás de esta planta de Atanor de San Nicolas. Los vecinos del Barrio Química, preocupado por las enfermedades y las muertes, sacaron sus propias cuentas, hasta el 2010 habían muerto 131 personas. Ahora calculan que serán 200. En cuanto a los trabajadores, muchos han sufrido necrosis, con muerte como consecuencia directa.

En cuanto a la niña que murió hace un mes, sus padres eran bolivianos. “Los padres no quisieron hablar mucho”, senala a la prensa el Dr. Maggi. Es fácil suponer que si una planta pudo sobornar inspectores provinciales, con mucho menos podría hacer callar a los desdichados vecinos que tienen el infortunio de vivir en una fábrica que produce agrotóxicos que luego son fumigados en todos los campos de nuestro país.