Los habitantes de Allen deben padecer la presencia de la industria petrolera. Hace poco más de seis meses YPF derramó 240.000 litros de agua salada con restos de hidrocarburos, secando todos los árboles frutales de los productores de esta región azotada por el extractivismo. La Dirección Provincial del Agua (DPA) de Rio Negro multó a YPF por 2,5 millones de pesos.

En su momento la petrolera había dicho que se trataba de agua dulce. Pero el organismo encargado del manejo del agua halló hidrocarburos en ese supuesto derrame de agua inocua. Los efectos fueron casi inmediatos: se secaron los árboles frutales y los álamos. El hecho ocurrió en la zona rural de Allen donde se concentran los cultivos frutícolas. El derrame se produjo desde el subsuelo en un pozo de la empresa YSUR-YPF, los productores enseguida supieron que no era agua normal.

La DPA comprobó que además del “alto grado de salinidad” el agua tenía restos de hidrocarburos. Miembros de la Asamblea Permanente del Comahue por el Agua, de Allén, dieron a conocer estos resultados, en octubre pasado, cuando sucedió el hecho, fueron los primeros en realizar la denuncia. Desde YPF la reacción fue la esperada: niegan que el agua tenga hidrocarburos y no se hacen cargo del derrame. La DPA les envió la notificación con la multa, pero la empresa emitió un frío y escueto comunicado: “El incidente en la locación 360 fue informado a las autoridades de aplicación y continúa el cronograma de trabajo acordado con las mismas”, según informa el diario Río Negro YPF no aceptó la notificación de la DPA.

El lobby petrolero en la zona es muy fuerte, la fiscal Julieta Villa comunicó a la Asamblea por el Agua que iba a archivar la causa “provisoriamente” porque “no se cuenta hasta el momento con elementos objetivos suficientes para endilgar a los responsables de la empresa YSUR Energía Argentina SRL la comisión de un hecho delictivo reprochable penalmente”, aunque gracias al trabajo del DPA, la fiscal ordenó “garantizar la la desconexión hidráulica y la aislación de los acuíferos de agua dulce” y multan a la empresa con una multa de 2,5 millones de pesos.

“Estamos muy conformes con esto. Desde el 2012 hemos hecho muchas denuncias, esta es la más reciente”, comentó Lidia Campos, miembro de la Asamblea.“Cuando nos enteramos del incidente, que había un derrame de agua salada, agua de retorno de pozo, hicimos la denuncia. En ese momento el DPA tomó muestras y sacó un comunicado, a lo que la empresa hizo su descargo y dijo que era un derrame menor de agua dulce y que era inocuo para las plantas. Ahora sabemos que según los estudios realizados por el DPA, resulta que era altamente salinizada, por encima de los niveles permitidos, tóxico para las plantas y además tenía hidrocarburosLos productores debieron sacar 170 árboles frutales.

La Asamblea por el Agua propone que el dinero que se cobre de esa multa se use para resarcir a los productores que fueron afectados por el derrame. “Si esto salió para afuera, a la superficie ¿qué estará pasando abajo?” reflexionó Juan Carlos Ponce, quien reconoce que “La fruticultura con la extracción de hidrocarburos no es compatible, en Allen el fracking no tiene licencia social. Nosotros queremos seguir produciendo frutas y verduras, y esto es un delito” Acaso el pensamiento más verdadero lo tuvo Lidia Campos al afirmar que: “Los hidrocarburos se van a terminar, la empresa se va a ir, y nos van a dejar un pasivo ambiental para vaya a saber cuántas generaciones más”.