“Hay productores que prefieren pagar la multa y seguir adelante con la infracción”, declaró hace unos días atrás el Intendente de Rivadavia, Javier Reynosom al referirse a los canales clandestinos que se hacen para desviar agua para salvar campos y no perder rentabilidad. Este desición egoísta ocasiona que las consecuencias de las inundaciones sean más peligrosas y terminen afectando a los que más tienen que perder: los habitantes de los pequeños pueblos.

General Villegas es uno de los municipios más afectados por las inundaciones, y también en donde existen mayor cantidad de canales clandestinos. Hace dos años existe una ordenanza que estipula sanciones económicas a los productores que eligen la vía de la ilegalidad al crear estos canales que distribuyen el agua de un modo antinatural.

La ordenanza, al igual que las sanciones, jamás se cumplen. En las localidades del interior, los grandes productores son amigos de la dirigencia política y estas relaciones les sirven para continuar haciendo sus canales y manejos irregulares sin percibir ni siquiera una advertencia.

Ahora en General  Villegas, con el agua cubriendo el 70% del Distrito, los políticos deben mostrar reflejos y es por eso que el Municipio hará un relevamiento satelital para detectar canales clandestinos. En estos días denunció penalmente a dos productores y la idea es continuar estas denuncias.

Las penas tienen valores económicos que no representan un perjuicio real para los grandes productores que por cada campaña de soja generan millones de pesos y el desgaste de la tierra. La ordenanza determina multas que van desde los $50.000 hasta los $200.000, si el productor no remedia la falta y no regresa el terreno en su estado original, el monto asciende a $400.000

“Son muchos los canales ilegales que sabemos hay General Villegas, la idea es realizar este relevamiento e iniciar acciones después”, informaron desde la Secretaría de Gobierno de Villegas. En esta guerra del agua en donde todos se enfrentan entre todos, los mayores culpables son los grandes productores que pretenden manejar a su antojo el agua, ocasionando un descontrol hídrico muy difícil de remediar.