La fundación Rewilding Argentina, a cargo del proyecto de reinserción de esa especie en Corrientes, informó sobre la muerte del pichón, cuya necropsia develó que había sido alimentado con semillas de girasol, una oleaginosa no nativa perjudicial para estas aves.

Uno de esos pichones a los pocos días aparece muerto y en la necropsia se le encuentran en el buche restos de semillas de girasol, justo en el momento que nos llega la información de que había una mujer, que es operadora de turismo, guía del parque provincial, coordinadora de un Club de Observadores de Aves (COA) de la localidad de Ituzaingó, que estaba cebando a los guacamayos con una bandeja donde ponía diferentes semillas, entre ellas de girasol, sostuvo la referente de la fundación, Marisi López.

El personal de Rewilding Argentina mantuvo un diálogo con la guía turística, pero se volvieron a observar fotos publicadas en las redes sociales de su estancia ofreciendo avistajes de guacamayos en su campo.

Es una noticia tremenda para el proyecto porque pone en riesgo la salud de los guacamayos, de los que ya están libres, de los pichones, porque volvemos un paso atrás en su libertad y vuelven a ser mascotas”, dijo a Télam la referente de Rewilding.

Se trata de uno de los tres pichones que nació de uno de los huevos obtenidos por la pareja de guacamayos rojos llamados Nioky y Sopa, incorporados a la reserva de los esteros del Iberá por Rewilding Argentina, los primeros en 150 años.

La portavoz explicó que “se tardan años en lograr que estas aves aprendan a ser libres, aprendan a reconocer los frutos silvestres para poder comer y dejen de comer alimentados por una persona en una bandeja y el hecho de que se las pongan hace que retrocedan en la fase de aprendizaje.

Además, “el girasol es altamente dañino porque tiene una gran concentración de aceite que hace que los guacamayos se vuelvan adictos y que en el largo plazo les ocasione la muerte, ya que no es una buena dieta, mucho menos para un pichón y descubrimos que el padre de estos guacamayos recién nacido iba hasta esas bandejas y después alimentaba a los pichones”.