Los perros terapistas están ganando terreno en distintos hospitales del país, debido a los resultados positivos de esta terapia que ayuda a niños, en Neuquén en el Centro de Salud “Huellitas” un grupo de psicólogos y terapeutas trabajan con Milo y Olga, dos perros que asisten en tratamientos con niños que tienen trastornos madurativos o problemas de socialización.

Hace cinco años que los perros acompañan a los profesionales, son los primeros en Neuquén entrenados para estos fines asistenciales. “Estar en contacto con un animal genera mucha endorfina, por eso la terapia asistida con perros se aplica a pacientes oncológicos, depresivos o personas con diversidades funcionales. En Huellitas estamos orientados a chicos de 1 año y medio a 12”, comenta Fabiana Del Col, miembro del equipo, al diario La Mañana.

Para poder recibir esta terapia, primero el niño debe tener un diagnóstico clínico que lo derive al gabinete de Psicólogos. “Por lo general atendemos a niños con trastorno madurativo, del espectro autista, síndrome de Down, parálisis cerebral o problemas de conducta o socialización. Para lo niños la presencia del perro es determinante ya que ellos no juzgan, la interacción es más fácil”

Milo y Olga fueron entrenados desde cachorros, el equipo de perros se completa con Sasha y Lupita, también hace un tiempo entró la coneja Amanda. “No vienen siempre todos, los vamos incluyendo según la actividad”, afirma Florencia Reus. La terapia se hace bajo techo en invierno y cuando comienza la primavera, al aire libre. Los niños asimilan con naturalidad la presencia de los perros, y logran conectarse con ellos con facilidad, creando un lazo muy fuerte.

En Bahía Blanca hace muchos años en Bahía Blanca (Buenos Aires) trabaja la  Asociación Bahiense de Terapia Asistida con Perros “Ahora Juntos” que asiste a niños en terapias desde el año 2011 en el Hospital Municipal “Dr. Leónidas Lucero”, su titular la psicóloga Sonia Colisnechenko, reconoce luego de varios años trabajando en esta clase de terapias que: “Lo primero que aparece cuando un niño ve a un perro en su pieza es una sonrisa, enseguida quieren bajarse a jugar con él. Para los niños no es lo mismo ir a un consultorio solos, que ir a uno en donde el que los recibe es un perro”