Se trata de un ejemplar macho, de 20 años y un peso de casi 12 kilogramos, cuyo descenso fue avistado por vecinos de Chos Malal, quienes dieron aviso a los guardafaunas. La caída se produjo el 15 de septiembre pasado por intoxicación con plomo, indicó la directora de Áreas Naturales Protegidas y Recursos Faunísticos de Neuquén, Lucía Redondo.

“La intoxicación del cóndor fue por plomo porque al administrar una medicación específica para bajar la concentración de plomo en sangre, reaccionó“, dijo la funcionaria y explicó que “hay un protocolo de tratamiento de intoxicación de rapaces que está determinado dentro del Plan Integral de Conservación del Cóndor Andino”.

En este caso se intoxicó con plomo porque pudo haber ingerido perdigones de algún animal abatido“, indicó Redondo y dijo que “la intoxicación puede darse hasta por un balín de aire comprimido, porque el plomo en los rapaces es altamente tóxico; les puede quedar en el buche y va liberando el plomo y por eso les produce un nivel de intoxicación tremendo”.

La Fundación Boiandina Argentina intervino a pedido de la provincia y junto con otras instituciones que trabajan en la conservación del cóndor andino, como la Fundación Cullunche, facilitaron la medicación necesaria para el tratamiento requerido en este caso. “El hecho de trabajar coordinado nos permitió contar con este medicamento que fue de Mendoza capital a Malargüe y de allí a Barrancas, en Neuquén, donde hay un retén que impide el paso para Mendoza. Hasta ahí mismo lo fuimos a buscar”.

Hoy el cóndor “neuquino” está volando nuevamente la región andina tras ser liberado en el Área Natural Protegida Tromen, nueve días después de caer moribundo.

En el rescate y recuperación del animal intervinieron la Fundación Bioandina Argentina, Fundación Temaiken y Ecoparque de Buenos Aires; la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial, Fundación Cullunche y SOS Acción Salvaje de Mendoza y Áreas Naturales de la provincia de Neuquén.

condor liberacion

El mismo procedimiento debió realizarse en mayo pasado con “Bella”, un ejemplar hembra de cóndor que cayó en la zona del Área Natural Protegida del Domuyo, con una fractura en el ala.

El año pasado se firmó un acta para erradicar el uso de cebos tóxicos que se emplea para matar a mamíferos predadores (pumas y zorros) que atacan al ganado. El año pasado, el uso de esos cebos produjo la muerte de 34 cóndores que se alimentaron de animales muertos que estaban envenenados en Malargüe, Mendoza.

Fotos: Fundación Cullunche