No debe ser fácil, por estos días, ponerse en los zapatos de Eduardo Buzzi.
Como titular de la Federación Agraria Argentina (FAA), entidad que representa los intereses de los pequeños productores agropecuarios (la mayoría, con un promedio por chacarero inferior a 100 hectáreas), en 2008 se alió con sus adversarios históricos (la Sociedad Rural Argentina -SRA- y Confederaciones Rurales Argentinas -CRA-, entidades que representan a la alta burguesía rural), para enfrentar a una dura ofensiva a nivel impositivo que ejercía sobre el campo el gobierno de Cristina y de Néstor Kirchner.
La entrada de la FAA a la Mesa de Enlace Agropecuaria -que también integró la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro)-, si bien significó tácticamente un triunfo en términos de la caída del polémico proyecto de ley de retenciones móviles que propiciaba el Poder Ejecutivo, también fue una fuente de cuestionamientos a una entidad que nació para oponerse a los grandes terratenientes y a los oligarcas del campo, y terminó haciendo causa común con ellos. “No nos une el amor sino el espanto”, justificó Buzzi por entonces.
Con todo, la política le impuso al santafecino, hombre de extracción peronista y, como tal, un pragmático de paladar negro, la dura sinuosidad de transitar entre los anuncios combativos junto a Luis Biolcati, y los escarceos con un gobierno discursivamente mucho más cercano a la línea histórica de la entidad que dirige, más allá de sus políticas específicas.
Buzzi llegó a entretejer una relación envidiable con el hábil Julián Domínguez durante la gestión del bonaerense en el ministerio de Agricultura, pero por el momento no consigue arribar a acuerdos mínimos con su sucesor, el patagónico Norberto Yahuar, al que aparece enfrentado en temas como la sequía o los seguros agrícolas.
Toda ésta, es la información conocida. La que sale en los diarios.
El problema es que Buzzi debe gobernar, también, hacia adentro de la Federación. Donde, en sucesivos períodos desde 2000, logró el apoyo mayoritario de los chacareros nucleados a la entidad, para presidirla.
Sin embargo, conforme pasan los años, el desgaste de la gestión se acentúa, y aparecen las discrepancias. Entre las líneas internas históricas de la FAA, en el último año cobró mucha fuerza “la Netri”, vinculada con un sector de la juventud que, en disidencia con el buzzismo, decidió retirarse del oficialismo.
Desde este sector aseguran que el eje central de la polémica con los actuales dirigentes se traslada a supuestas irregularidades cometidas el año pasado durante la designación de autoridades en el último congreso de los federados. Los involucrados aseguran, en contrario, que esa oposición formaría parte de un plan del Gobierno para “romper” la armonía dentro de la entidad.

Grupos. La oposición al buzzismo en la Federación Agraria está integrada por las siguientes agrupaciones:
1) La “Netri”. Lleva el nombre de Francisco Netri, abogado y figura histórica de la FAA, asesinado por un sicario de la oligarquía terrateniente en 1916. La integran la mayoría de los jóvenes que se apartaron del oficialismo buzzista el año pasado, con dirigentes como Esteban Motta o Juan Manuel Rossi; y con algunos cuadros históricos, como Silvio Corti; los cordobeses Mario Ciccioli y Carlos Bergia; y Ana Bárcena, entre otros. “La Netri” tiene una extracción de izquierda, y debido a la territorialidad de sus miembros (parte de Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires, Salta, Jujuy, Catamarca, Chaco, San Juan y La Rioja), su visión apunta hacia las economías regionales.
2) Línea Federal. La agrupación creada por Alfredo De Angeli aglutina a más del 90 por ciento de las entidades de base de las provincias de Entre Ríos, con referentes en otras regiones. Tiene una ideología más conservadora,  vinculada con los intereses de la producción agrícola ganadera pampeana.
3) Distrito 7. Es el propio distrito de Buzzi, donde también viven dirigentes importantes como Omar Barchetta, Guillermo Gianassi, Pedro Peretti y Jorge Solmi. Es un movimiento sedicioso en formación, que integran más de veinte entidades de base. Cuestiona ciertos manejos institucionales, y una de sus caras visibles es Mariela Speroni de Lincoln, quien debió bajarse de su candidatura el año pasado para permitir a Buzzi ser delegado, un paso previo a su elección como presidente para un nuevo período. Desde el ruidoso “pago chico” de Buzzi afirman que Peretti y Solmi, con bajo perfil, forman parte de ese armado rebelde, que combate fuertemente a Barchetta y a Gianassi y, que, por ahora, cuenta con la indiferencia estratégica del titular de la Federación. La reciente divulgación de que Gianassi, como director del disuelto “Renatre”, cobraba un sueldo de veinte mil pesos más gastos y pasajes, encendió un escándalo que corrió como reguero de pólvora en el distrito.
4) Chacareros Federados. Es la agrupación opositora más antigua. El referente histórico fue Carlos “Vasco” Paillole, quien falleció hace un par de años. Se trata de un sector de extrema izquierda, que en 2011 tejió una alianza estratégica con el oficialismo buzzista, y ahora busca defender el status quo. Como consecuencia de este acuerdo, ahora Buzzi pretende imponer a Pablo Paillole, hijo de “El Vasco”, como director del INTA por la Federación Agraria.
Desde “La Netri”, Esteban Motta asegura: “Si bien discutimos en lo programático, en lo institucional tenemos una coincidencia importante con la Línea Federal, en especial en lo que hace a la reforma del estatuto para garantizar calidad de gestión. Pretendemos que se reforme de inmediato para normalizar la entidad y darle transparencia”.

Quejas. Según el joven dirigente opositor, actualmente el punto de mayor fricción con el oficialismo se produjo a principios de año, cuando el comité ejecutivo presentó ante el consejo directivo el presupuesto y el plan gremial.
De los 24 millones de pesos del presupuesto que maneja la FAA anualmente, se propuso un punto que habilitaría casi un millón de pesos a la creación y financiamiento de puestos de “delegados itinerantes” con la función de recorrer cada distrito del país en asistencia de los directores de la entidad. Estos puestos se habrían creado para “pagar favores, dar prebendas y financiar a los punteros oficialistas, para hacerles la interna a los opositores”, afirma Motta. Quien también señala: “Ninguno de los nombrados son de la zona donde trabajan”.
Por su parte, Juan Carlos “Turco” Herrero, hombre de confianza de Buzzi y secretario de Coordinación de la FAA, relativiza la seriedad de los planteos de los jóvenes: “Yo me pongo a hablar con los muchachos y no les veo gran entidad. No me dicen ‘hay que hacer esto, o lo otro.’”
Según el dirigente, el poder de fuego de la oposición en la interna de la entidad federada no tiene peso alguno. “Es bueno que haya diferencias en una entidad que cumple cien años, porque así parece que está viva -dice-. Parece que ahora la tendencia es ir a la prensa y hacer todo mucho más grande de lo que es. Pero hay que discutir adentro.”
Otro cuestionamiento a Buzzi se vincula a su búsqueda de imponer a su incondicional Néstor Perera como presidente de Agricultores Federados Argentinos, segunda cooperativa en importancia en el comercio de granos en el país, detrás de ACA, con un excedente anual -las cooperativas no tienen ganancias- que ronda los sesenta millones de pesos. El titular de la Federación Agraria buscaría, así, destronar a Carlos Trevisi, hombre que había llegado al frente de la cooperativa de su mano, pero con quien hoy mantiene una mala relación. El objetivo de fondo, según sus detractores, sería posicionarse en la empresa para asumir su control una vez que termine su gestión en la FAA.
Para Herrero, “el planteo democrático, en verdad, sería cuánto tiempo lleva Buzzi allí. Me parece bien que tengan diferencias, pero yo no las veo. Creo que es una operatoria del Gobierno para ‘rompernos’, porque a nosotros nos reciben a duras penas, y en cambio estos chicos (por los militantes de “La Netri” están todo el día transitando los pasillos del Ministerio”, afirma. Y concluye: “Creo que el Gobierno Nacional tiene algo que ver con esta interna.”
La gran cuestión en la Federación Agraria, hoy parece pasar sobre cómo evitar que la sangre llegue al río.