El método hidropónico provee a los cultivos un sustrato alternativo a la tierra. Las plantas obtienen los nutrientes necesarios a través de soluciones minerales o fertilizantes que se disuelven en el agua de riego.

Estas frutillas hidropónicas obtenidas recientemente consisten en un proyecto realizado en la unidad experimental del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Mar del Plata y el proyecto Tierra Sana en el establecimiento frutihortícola Mar del Verde SRL.

Los sustratos utilizados para el cultivo de las frutillas en el módulo experimental son principalmente a base de turba. Se evalúan también otros componentes como la fibra de coco.

Enrique Adlercreutz, jefe de la agencia de extensión rural del INTA en Mar del Plata, afirmó que “los primeros resultados obtenidos del análisis de la producción de la campaña permiten hablar de una frutilla de calidad para su comercialización”. 

Además, explicó que avanzan en el estudio integral del proceso productivo del cultivo hidropónico de frutillas para conocer el comportamiento específico en la zona. “Si bien hay experiencias en otras regiones, el comportamiento de cada cultivo varía según las condiciones agroclimáticas específicas de cada zona”, indicó.

Como próximos ejes de trabajo, Adlercreutz dijo que “estudian la posibilidad de llevar a cabo un proceso que facilite la diferenciación y valor agregado de productos cultivados en sustrato o desde un sistema hidropónico para su comercialización”.

Ignacio Alvarez, profesional asesor del establecimiento Mar del Verde SRL, destacó las ventajas que encuentran en el cultivo sin suelo: “Permite la reducción en el uso de los agroquímicos con el consecuente impacto positivo en los costos y en el ambiente y mejores condiciones para la labor de los trabajadores, debido a que los sacos de sustratos son distribuidos en estructuras a un metro del suelo y no tienen que trabajar a nivel del suelo”, explicó.

El proyecto Tierra Sana busca la implementación de alternativas sustentables para el manejo de suelo y los sustratos bajo invernadero. “Está impulsando el sistema de producción de cultivo sin suelo como una alternativa muy promisoria para la Argentina, porque permitiría reducir el uso de agroquímicos, especialmente de fumigantes de suelo, y también mejoraría la ergonomía en todas las tareas”, argumentó Puerta.