Por Matilde Moyano

El trabajo en equipo entre las autoridades y la sociedad hace posible esta ley. Hoy damos un paso más hacia un ambiente libre de plásticos“, expresa en su cuenta de Twitter el Ministerio de Ambiente de Panamá.

Desde el pasado 20 de julio entró en vigencia en ese país la ley que prohíbe las bolsas de polietileno y adopta medidas para promover el uso de bolsas reutilizables. Los almacenes y mayoristas tendrán tiempo hasta el 20 de enero de 2020 para implementar la medida.

Se trata de la “Ley 1”, cuyo propósito es disminuir los volúmenes de basura y contaminación que se generan con este producto que es prácticamente de un solo uso. De esta manera, Panamá busca cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS): 12 (Producción y consumo responsables) y el 14 (Vida submarina).

Las bolsas de plástico de tipo ‘camiseta’, hasta las más finitas, son fabricadas con polietileno o polipropileno, ambos derivados del petróleo. Son uno de los artículos que más contaminan en menos tiempo, ya que el tiempo de uso promedio es entre 10 a 25 minutos, pero el daño es inmenso: Cada año llegan millones de toneladas a los océanos.

Panamá, con unos 3.000 kilómetros de costa, tiene una posición estratégica para frenar esa contaminación y proteger a cientos de especies. Trozos de bolsas de plástico se hallan constantemente en los tractos digestivos de la fauna marina, como es el caso de la tortuga verde en nuestras costas bonaerenses.

Como explican los científicos, al consumir este material los animales sufren una dilución alimenticia por una falsa sensación de saciedad, lo cual genera su debilitamiento y afecta su tasa de crecimiento y supervivencia. Recordemos el caso de la ballena que murió en Filipinas con 40 kilos de plástico en su estómago, cantidad compuesta en gran medida por estas bolsas que tardan cientos de años en degradarse.