Por Leandro Vesco

Noventa segundos antes del despegue todos los presentes en la sala de control “Júpiter” del centro espacial de Kourou salieron a las terrazas y con la ayuda de las luces de la plataforma de lanzamiento se orientaron en la noche. Cuando la cuenta regresiva llegó a cero el suelo tembló y en dirección al cohete se produjo un sorpresivo amanecer que convirtió todo en día. Segundos después llegó el bramido de los motores del Ariane 5 que ya trepaba a una velocidad de más de siete mil kilómetros por hora. El cohete atravesó las nubes y a través de ellas fue dejando una estela cada vez más grande mientras subía cada vez más rápido hasta que estallaron los aplausos y las lágrimas.

Es que nuestro país empezó ayer a tender las manos hacia los sectores más alejados de nuestro mapa real y emocional. Esto y muchas cosas más significa el lanzamiento del Arsat 1 que se llevó a cabo en la Guayana Francesa la noche del 16 de octubre, constituyendo un hecho histórico sin precedentes, ya que el satélite, que a estas horas ya está orbitando sobre cielo argentino, es el primero elaborado ciento por ciento en el país.

De esta forma, Argentina pasa a integrar el selecto grupo de países que desarrollan y producen sus propios satélites geoestacionarios y junto a Estados Unidos son los dos únicos en el continente americano. También fue el primer satélite de su tipo puesto en órbita por un país latinoamericano.

El Arsat cambiará la vida a muchas personas en forma práctica. Se trata de un satélite destinado básicamente a mejorar nuestras telecomunicaciones, un aspecto del que nuestro país necesita progresar y mucho. Las señales de telefonía celular son muy inestables y muchas comunidades hoy continúan aisladas provocando un notable atraso en localidades que necesitan estar conectadas. 

Dentro de la sofisticada estructura del Arsat hay 24 artefactos transponedores de banda. Gran parte de ellos podrán mejorar las comunicaciones no sólo para nuestro país sino con respecto a nuestros vecinos Chile, Paraguay y Uruguay. Mejorará el sistema de cajeros automáticos que se hallan en los más inhóspitos rincones de nuestro inmenso mapa. También lleva configurados los canales transmitidos por la Televisión Digital Abierta, logrando que este sistema televisivo federal y gratuito de alta calidad llegue a más ciudades y pueblos.

Esta pequeña nave de cuatro metros de alto y dieciséis de largo, con paneles solares extendidos, y con casi tres toneladas de peso entró ya a nuestra historia. Es un hijo pródigo que nos ayuda desde el cielo remoto, establece un ejemplo de cómo cuando nos proponemos trabajar en seriedad y compromiso, logramos alcanzar metas insospechadas. Argentina marca un rumbo continental, de nosotros depende engrandecer esta huella. Hay equipo para seguir adelante.

El lanzamiento

El lanzamiento estaba previsto a las 21H00 GMT (18 horas en la Argentina), pero finalmente despegó 43 minutos más tarde, a bordo del cohete francés Ariane. Fue lanzado desde la base de Kourou de Guayana francesa. Tras el despegue, el Arsat-1 se desprenderá de la estructura del cohete y quedará en una órbita de transferencia, a 300 kilómetros del nivel del mar.

A partir de allí, personal de las empresas Invap y Arsat controlarán el satélite y realizarán las operaciones para posicionarlo a 36.000 kilómetros de distancia de la Tierra en la posición 71,8 grados oeste, una posición que la Argentina estuvo a punto de perder mientras gerenció a una empresa privada la puesta en órbita de los satélites. 

“Luego del lanzamiento tenemos unos 10 días de órbita de transferencia hasta llegar a la órbita geoestacionaria”, explicó José Aurelio, jefe de Operaciones Satelitales de la Estación Terrena Benavidez de Arsat. El equipo de la estación de Arsat en mencionada la localidad quedará a cargo del control del satélite y de su operación durante toda su vida útil.

“El Arsat-1 fue construido íntegramente en Argentina y se invirtieron 1.121 millones de pesos para su construcción. Asimismo se invirtieron 867 millones de pesos adicionales en protección de los orbitales, ingeniería de desarrollo, estaciones terrenas, software, seguros y la puesta órbita. El área de cobertura del Arsat-1 será todo el territorio nacional, incluyendo las Bases Antárticas y las Islas Malvinas.

Alcanzará las zonas que en el pasado no tenían cobertura porque los operadores privados no las consideraban atractivas económicamente. A partir del Arsat-1, en estos lugares sólo se requerirá una pequeña antena para recibir servicios de telecomunicaciones”, había expresado, por su parte, la presidenta Cristina Kirchner desde su cuenta de Facebook.

Mirá el despegue en este video a a partir de 1.15.00